Ana Paty Peralta: entre visas canceladas, investigaciones y la desfachatez de querer gobernar Quintana Roo
El Gato Maya
En Cancún hay cosas que ya ni sorprenden: obras que cuestan más de lo anunciado, políticos que prometen transparencia y funcionarios que descubren la palabra “rendición de cuentas” justo cuando alguien empieza a preguntar.
Pero ahora aparece una noticia que, de confirmarse plenamente, difícilmente podrá archivarse en la carpeta de los simples “golpes políticos”.
De acuerdo con información publicada por El Financiero, la alcaldesa de Benito Juárez, Ana Patricia “Ana Paty” Peralta de la Peña, estaría bajo investigación de la Fiscalía General de la República por presuntos desvíos de recursos públicos, posibles operaciones relacionadas con el llamado huachicol fiscal y supuestos contactos con personas vinculadas al Cártel de Sinaloa.
Y como si el expediente necesitara un capítulo adicional, fuentes citadas por ese medio aseguran que autoridades estadounidenses cancelaron las visas de la alcaldesa, de su esposo, Lucio Galileo Lastra Abreu, y de su suegro, Lucio Galileo Lastra Escudero.
Tres visas menos en el entorno familiar.
¡Qué casualidad tan poco turística!…
Claro, antes de que algún abogado de oficio político saque la escoba para barrer la noticia debajo de la alfombra, hay que decirlo con todas sus letras: una visa cancelada no demuestra la comisión de un delito, y tampoco se ha establecido públicamente que la decisión estadounidense esté directamente relacionada con las investigaciones mexicanas.
Ahh pero tampoco es un detalle que deba despacharse con un simple “no pasa nada”, porque cuando una alcaldesa aparece mencionada en investigaciones federales y, simultáneamente, autoridades de Estados Unidos toman una decisión migratoria que alcanza también a integrantes de su familia, lo mínimo que merece la ciudadanía son explicaciones.
No propaganda, no boletines,
no fotografías sonriendo. ¡Explicaciones!.
Y aquí aparece el pequeño problema para quienes pretenden seguir gobernando Cancún como si la transparencia fuera una decoración institucional: las preguntas no desaparecen porque incomoden.
Si todo es falso, que lo demuestren, si las investigaciones no tienen sustento, que se aclare, si la cancelación de visas obedece a otra razón, que se explique; Y si alguien cree que basta con acusar a los medios de “guerra sucia” para cerrar el asunto, quizá olvidó un pequeño detalle: los periodistas pueden equivocarse, pero las preguntas siguen ahí.
Cancún merece algo mejor que una política acostumbrada a responder únicamente cuando ya no puede seguir esquivando.
Gobernar también significa explicar qué se hace con el dinero público, con quién se hacen negocios y por qué determinadas decisiones comienzan a generar sospechas dentro y fuera del país.
Y aclaro que este viejo felino del Mayab no está dictando sentencia, solo está preguntando.
Porque mientras algunos políticos creen que el poder sirve para blindarlos, la realidad suele recordarles que ningún cargo público viene acompañado de inmunidad contra el escrutinio.
La justicia determinará responsabilidades y las investigaciones tendrán que demostrar lo que tengan que demostrar, pero una cosa sí queda clara desde la perspectiva política: con semejante cúmulo de cuestionamientos, Ana Paty Peralta no reúne, a juicio de este gato, las credenciales éticas y políticas necesarias para siquiera aspirar a gobernar Quintana Roo.
Mientras tanto, el periodismo seguirá haciendo lo suyo, porque a este viejo Gato Maya podrán intentar quitarle las pulgas, podrán molestarse con sus maullidos y podrán acusarlo de incómodo, pero lo que no podrán hacer es cancelar sus preguntas y mucho menos ponerle una visa al silencio.
