Mafias internacional y cárteles operan impunemente: Carlos Joaquín entregó el estado al Crimen Organizado, acusa Gabriel Mendicuti

28 Jul. 2025 9:06 am
“Su hijo era el que cobraba los temas de los derechos de piso. Era el intermediario con los cárteles, pronto lo van a reventar”, acusa el ex Secretario de Gobierno de Roberto Borge

PLAYA DEL CARMEN | Durante una entrevista radiofónica, el Gabriel Mendicuti Loría acusó al exgobernador Carlos Joaquín González de haber “vendido Quintana Roo a la delincuencia organizada” y afirmó que incluso su hijo cobraba el denominado “derecho de piso”.
Las declaraciones del ex presidente de Playa del Carmen, se realizaron en vivo durante un programa especial transmitido por la emisora FM 103.1, con motivo del aniversario del municipio de Solidaridad.
Mendicuti, quien también fue secretario de Gobierno durante el sexenio de Roberto Borge, y posteriormente encarcelado en el gobierno de Carlos Joaquín acusado de desvío de recursos, aseguró que, pese a que Morena y sus aliados perdieron la elección de 2016 por “torpezas políticas”, la administración de Joaquín fue desastrosa en materia de seguridad pública.

“Carlos Joaquín González es un delincuente; él vendió el estado a la delincuencia”, sentenció Mendicuti ante el micrófono.
Afirmó que Joaquín recibió un estado con problemas financieros, pero con control en temas de seguridad, y que en su gestión los asesinatos aumentaron un 800 %. Luego lanzó la acusación más grave:
“¿En dónde acabó? Vendiendo el estado… su hijo era el que cobraba los temas de los derechos de piso. Era el intermediario con los cárteles”.
Mendicuti anticipó que este escándalo “ya lo van a reventar en las próximas semanas” y pidió revisar con lupa lo ocurrido en el periodo 2016–2022, en especial en lo relacionado con la protección al crimen organizado.
“Ahora vamos a saber y entender por qué perdimos este estado en materia de seguridad. Porque él y su familia lo vendieron”, concluyó.

Las mafia internacionales: rumanos, israelíes, rusos…
Mara Lezana heredó un estado caótico. Carlos Joaquín González, con larga historia familiar como cacique del estado, dejó a Lezama un estado plagado de crimen organizado.
Capos internacionales se han afincado en la entidad y operan con toda impunidad. No existe ningún dique de contención para frenarlos. El estado está en manos de ellos y el gobierno los tolera. Así es Quintana Roo: un paraíso criminal.
El Caribe mexicano se ha convertido en asiento de mafias internacionales dedicadas al tráfico de drogas, trata de personas y fraudes con tarjetas bancarias, como recientemente descubrió la DEA y la Unidad de Inteligencia Financiera al iniciar una investigación en contra de la llamada mafia rumana, encabezada en Cancún por el empresario Florián Tudor, quien construyó una empresa criminal con la complicidad de gobernadores, empresarios y altos mandos policiacos.
El empresario de origen rumano amasó una fortuna descomunal: durante un cateo efectuado en su casa en mayo de 2020 la Fiscalía General de la República (FGR) le aseguró joyas de alto valor, relojes, equipo electrónico y dos millones de dólares en efectivo que estaban guardados en una caja fuerte.
Tudor fue consioderado el zar del fraude electrónico, pues a través de los cajeros que él vendía a instituciones financieras se robaba la información de los clientes a quienes después despojaba de su dinero. En este entramado hay políticos y empresarios que ya están siendo investigados por la FGR y que siguen impunes.

Pero los rumanos no son los únicos que operan en Quintana Roo: desde el año 2000 se detectó que también hay evidencias de los pasos de la mafia rusa y de grupos mafiosos de Israel que, ligados a los cárteles mexicanos, trafican con armas, drogas y lavan dinero en el negocio del turismo. Todo, al amparo del poder político.
En Quintana Roo no sólo los mafiosos rumanos se afincaron en ese trozo paradisiaco del Caribe. Otros grupos criminales internacionales también operan con absoluta impunidad.
En el caso de la mafia israelies, los informes mencionan a personajes como Azulay Alán y Ben Sutchi, quienes también están asentados en el Caribe mexicano. Ellos fundaron la empresa Bucay Soluciones Empresariales. Tienen oficinas centrales en la ciudad de México y Oaxaca. Su giro ficticio era la distribución de materiales de papelería y servicios de asesoría legal y administrativa.
Según las investigaciones de inteligencia, la faceta empresarial de los ciudadanos israelíes era solamente una fachada, la cual tapaba el negocio principal: el lavado de dinero. La FGR investiga a esta empresa porque también se involucró en la venta de drogas y armas e invertía sus ganancias en varios giros mercantiles.
Los nexos de los iraelíes con cárteles y empresas mexicanas para lavar dinero fueron detectados por el gobierno federal hace 21 años. Tan sólo entre el año 2000 y el 2010 se detectaron registros y operaciones entre israelíes y el cártel de Los Beltrán Leyva: este grupo criminal era abastecido con armas de alto poder y blanqueaba sus ganancias ilegales en bares, restaurantes y en la industria de la construcción, ésta última, una de las más socorridas por la mafia.

Los Israelíes enfrentaron problemas en el año 2009. Tras la muerte de Arturo Beltrán Leyva, “El Barbas”, dejaron de operar, pero en el 2013 retomaron sus actividades y se conectaron con otros cárteles. Y sus principales actividades giraban en torno al tráfico de armas, venta de protección, tráfico de mujeres de Europa (principalmente rusas), fraude con tarjetas bancarias y tráfico de drogas.
De acuerdo con informes de la Interpol, que viene siguiendo los pasos de diversos grupos criminales internacionales, la mafia rusa opera en América Latina a través de células y, según las descripciones oficiales, “manejan sobre todo un bajo perfil” para evitar la detección de sus actividades ilícitas.
En los reportes se establece que los rusos operan en México, particularmente en Cancún, Tijuana, Yucatán, Tabasco, Tamaulipas y la Ciudad de México.
Entre las células de rusos que han sido detectadas por las autoridades los informes mencionan a la organización “Tambovskaya”; entre sus giros está el tráfico de heroína y cocaína; tienen contactos en África, según los informes, así como en Europa occidental; se dedican también al robo de autos, los cuales trafican hacia África y cuentan con varias redes de operadores en otros delitos como el secuestro, pornografía infantil, trata de blancas y tráfico humano-

Otro grupo ruso –“Los Solntnezcaya” – según los informes de inteligencia, se encargan de lava dinero desde varios centros turísticos, cuentan con empresas en el Caribe, trafican con cocaína y armas. También explotan la trata de personas.
Otros tres grupos de organizaciones criminales rusas referidas en los informes policiacos son “Los Mazukinskaya”, una célula ligada a “Los Izamalovskaia” y a “Los Podoskaya”. Todos operan en Quintana Roo y sus alcances llegan hasta Yucatán.
La Interpol señala en uno de sus apartados sobre las organizaciones trasnacionales que operan en México que algunos cárteles de la droga mexicanos están estrechamente ligados a grupos mafiosos procedentes de China. Se dedican a la venta de droga y también al blanqueo de activos.
Los grupos chinos son los que más territorio dominan, según se establece en informes de la Drug Enforcement Administration (DEA). En el año 2007, la DEA informó que los grupos mafiosos chinos cuentan con células en las principales capitales del mundo –Nueva York y Los Ángeles son algunas de ellas –, manejan mucho dinero en efectivo, con lo que pagan sus operaciones sin ser detectados.
Además, explica la DEA, estos grupos chinos juegan un rol clave en el blanqueo de dinero de los cárteles de la droga mexicanos.
Los reportes también dan cuenta de la presencia en el Caribe mexicano de grupos organizados procedentes de Venezuela. Los informes los describen como células “muy versátiles que operan con bajo perfil” dedicados al tráfico de drogas, lavado de dinero y trata de personas.
Por otra parte, desde el 2002 se detectó la presencia de la mafia coreana en México. Los informes sostienen que estos grupos invierten en negocios disfrazados de karaokes en las colonia Roma, Juárez y Cuauhtémoc de la capital del país.

El crimen organizado proveniente de Rusia ha encontrado un paraíso de impunidad en el Caribe mexicano. Las actividades ilícitas, de acuerdo con informes oficiales, han dejado ganancias que alcanzan los tres mil millones de dólares anuales.
La mafia rusa opera en Cancún como organizaciones del crimen organizado; sus integrantes, aseguran los informes de la Interpol, operan desde suites de lujo con vista al mar ubicadas en la zona hotelera y en la Riviera Maya, desde donde pueden planear las operaciones tráfico de drogas, pero también de diamantes, armas, robo de vehículos e importación de precursores químicos para enviarlos a España, Italia y Portugal a través de diversos puertos de Quintana Roo, Yucatán, Tabasco, Veracruz y Tamaulipas.
Según los reportes de Interpol y de la DEA en total son cinco las organizaciones rusas que operan en Quintana Roo, principalmente en Cancún. Como se dijo líneas arriba, figura “Solstseuskaya”, que pertenece a la mafia ucraniana y en esta organización operan también grupos de Chechenia, Georgia, Armenia, Lituania, Polonia, Croacia, Serbia, Hungría, Rumania y Albania que, de acuerdo con los informes, están identificados como “Tambosvkaya”, “Poldolskaya”, “Mazukinnskaya” e “Izamailovskaya”.
Todos ellos, dicen los reportes consultados, compiten y explotan las rutas del narcotráfico donde operan varios cárteles de la droga. De acuerdo con los informes, estas bandas se establecieron en México y convirtieron a Cancún en su feudo tras la captura de Osiel Cárdenas –entonces poderoso jefe del cártel del Golfo –en 2003, en Reynosa, Tamaulipas.
Los rusos buscan establecer un puente de tráfico de drogas, comercio ilegal de armas, lavado de dinero y trata de blancas hacia Estados Unidos. Uno de sus negocios más explotados es la prostitución local, el secuestro y la usura. Éste último negocio lo manejan a través de casas de empeño. El tráfico de personas es otro de sus giros preferidos.
Al revisar los informes, sobre todo en lo referente a sus áreas de influencia, los datos son sorprendentes: la mafia rusa se mueve desde Quintana Roo hasta Baja California, principalmente operan en Tijuana, cuna del cártel del mismo nombre. También operan en la Ciudad de México.
La mafia rusa opera con un esquema sofisticado y discreto: carecen de una estructura vertical, pues no cuentan con un solo jefe. Según los reportes, esto les permite conseguir a precios módicos con los cárteles mexicanos. Son discretos, pues operan desde suites o departamentos de lujo y suelen reunirse en casas particulares propiedad de sus socios.

Tienen una muy buena organización de sus actividades, además de que operan de manera diversificada: Los albaneses, por ejemplo, manejan la prostitución con mujeres procedentes de países sudamericanos, Albania y Europa del este. Sus ganancias, aseguran los informes, se destinan a la compra de armas.
En los expaises soviéticos, según estimaciones internacionales, operan unos 10 mil grupos criminales de la mafia rusa –esto permite comparar que su presencia en México no es tan avasalladora –y sus integrantes, en su mayoría, fueron agentes de inteligencia de la KGB.
Todos estos grupos –según los análisis sobre su comportamiento –trabajan como lo hacen los socios y directivos de cualquier empresa legal, lo que complica su localización y la aprehensión de sus miembros. Son dados a formalizar alianzas con otros consorcios legales, con lo que encubren sus verdaderas actividades: tráfico de estupefacientes, lavado de dinero y el comercio de diamantes.
En Cozumel, por ejemplo –donde operan varias joyerías –está la empresa Diamon Part, la que en diciembre de 2001 fue implicada en un escándalo: el contrabando de diamantes y oro, que fueron asegurados por agentes de la entonces Policía Federal Preventiva.
En ese entonces fueron detenidos tres personas, uno de origen mexicano, otro colombiano y uno más israelíe que respondieron a los nombres de Esrad Fabio Alexander Vargas y Aníbal Rivero. La policía les decomisó dos maletas donde escondían nueve lotes de diamantes africanos, mil 228 cadenas de oro, 503 brazaletes, 91 pulseras, mil 520 anillos, 156 aretes, 96 dijes y 5 mancuernas. Cuando los interrogaron, los detenidos dijeron que pertenecían a la empresa Diamon Part.
¿Según la Interpol, los cárteles mexicanos han establecido alianzas con estas organizaciones trasnacionales y sobresalen los nexos con la mafia china y rusa, quienes han convertido sus actividades ilegales en todo un emporio internacional que opera con protección oficial.

Los barones de la droga…
Desde que Mara Lezama asumió la gubernatura de Quintana Roo, el crimen organizado vive una boyante etapa de impunidad. Dos cárteles –Jalisco Nueva Generación (CJNG) y Caborca, se disputan las plazas principales; asesinan, desaparecen, distribuyen drogas sin recato alguno, pues en la entidad todo está permitido para los grupos criminales ligados al poder político. Esta suerte de festín criminal no es nuevo.
El reciente asesinato del Secretario de Seguridad de Tulum, José Roberto Rodríguez Bautista, el pasado 24 de marzo, da cuenta de la guerra entre cárteles que enfrenta el estado y la impunidad con la que operan.
Mara Lezama dio un mensaje luego del asesinato de Rodríguez Bautista: dijo que la lucha contra el crimen seguirá en el estado, pero lo cierto es que buena parte del problema radica en la protección oficial que gozan los cárteles.

Sin embargo, en el Índice de Paz 2024, realizado por el Instituto para la Economía y la Paz, se puede leer la situación de seguridad de diversos estados en México. Entre la información proporcionada es posible revisar el caso de Cancún, Quintana Roo, entidad en la que tienen presencia cuatro grupos delictivos, entre ellos el CJNG y el Cártel de Sinaloa.
El estado de Quintana Roo es identificado además como un punto relevante debido a los puertos con los que cuenta, por donde pasa armamento y narcóticos.
“Quintana Roo es altamente estratégico para los cárteles por razones logísticas, ya que es el sitio de algunos de los puertos marítimos más importantes de la costa caribeña, que son explotados para traficar cocaína, armas y otros contrabandos”, aparece en el documento.
Respecto a la presencia de los grupos criminales en el destino turístico de Cancún el más reciente reporte señala que son cuatro las organizaciones delictivas identificadas. En dicha zona se tiene registro de la presencia del CJNG y del Cártel de Sinaloa, los cuales son los grupos delictivos con mayor presencia en todo el país.
Además de las dos estructuras mencionadas, en Cancún también opera el Cártel del Golfo, así como un grupo delictivo local que es integrado por exintegrantes de Los Zetas.
“El frecuente y violento conflicto ha causado múltiples muertes de turistas y probablemente ha impulsado el aumento de los secuestros y la trata de personas”, se puede leer en el informe.
La información compartida puede ser corroborado también con lo expuesto por las autoridades en los datos expuestos en el Plan Estatal de Desarrollo de Quintana Roo en el periodo 2016-2022.

En los municipios de Benito Juárez, Solidaridad, Othón P. Blanco, Cozumel y Felipe Carrillo Puerto son aquellos en los que se registró presencia de grupos y células criminales, según los datos de las autoridades.
De igual manera, reportes periodísticos refieren que el Cártel de Caborca, presuntamente creado por Rafael Caro Quintero, también cuenta con actividades en Quintana Roo, específicamente en las zonas ejidales de Bacalar. Como el también llamado Narco de Narcos se encuentra tras la rejas, al parecer quien se encarga de las actividades en la zona es el sobrino de Caro Quintero, José Gil Caro Quintero, alias El Pelo Chino.

Las drogas fluyen en todo el estado, pero hay municipios con mayor demanda, entre otros, Playa del Carmen, Cancún y Tulum. En esta última demarcación, explosiva por el auge turístico, los enervantes los ofrecen en las calles sin discreción alguna.
Los turistas compran cocaína, crack, heroína, fentanilo y cualquier otra sustancia química porque los vendedores pagan sus respectivas cuotas a las policías y éstos, a su vez, le otorgan su “mochada” a los alcaldes y, así, los beneficios económicos llegan hasta la cúspide estatal.
Gran parte del narcomenudeo en Quintana Roo es controlado por los taxistas, tanto libres como de aplicación, que ofrecen drogas a sus clientes o bien los llevan a las “tienditas” que funcionan tanto de día como de noche con la protección de la policía.
José Gil Caro Quintero, también conocido en el mundo de hampa como “El Pelo Chino”, fue detenido por la policía de Tulum cuando comía en un restaurante acompañado de una mujer y dos escoltas. El capo fue prácticamente levantado de la mesa del restaurante “Burrito Amor” y llevado a un lugar desconocido. Todo esto ocurrió la tarde del 11 de octubre de 2023.
Pero horas después, el narcotraficante que controla la zona sur del país –y a quien se le atribuyen buena parte de los llamados narco-vuelos en Quintana Roo –fue liberado. La versión extraoficial, que se investigó pero nunca hubo respuesta de las autoridades, establece que sobornó a los agentes con un cañonazo de 15 millones de pesos. El caso, según se dijo entonces, originó que la Fiscalía del estado iniciara una investigación. Pero hasta ahora la respuesta es el silencio.
Quintana Roo ya es productor de metanfetaminas
La entidad también se coloca como productora de metanfetaminas, el pasado 11 de junio, agentes de seguridad realizaron el aseguramiento de un laboratorio clandestino y una área de concentración de sustancias químicas usadas en la fabricación de metanfetamina en acciones que representan una afectación millonaria a las organizaciones delictivas, según se dijo oficialmente.
Las incautaciones sucedieron en el municipio de Felipe Carrillo Puerto en dos poblados diferentes. En una primera acción miembros de la Secretaría de Marina (Semar) hallaron un laboratorio clandestino dedicado a la fabricación de drogas sintéticas en el poblado de Dzulá.
En el lugar los uniformados hallaron un par de reactores, costales de sosa cáustica, tanques de gas y contenedores de plástico.

Mientras que otra acción fue realizada en el poblado de Petcacab, sitio donde militares encontraron un “área de concentración de material diverso”, en la cual se producía metanfetamina. Los miembros del Ejército deshabilitaron el sitio e incautaron 750 kilogramos y 600 litros de sustancias químicas.
“El costo de la droga asegurada es de 28 millones de pesos”, se puede leer en el informe de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) del 11 de junio.
La policía de Quintana Roo participó en las dos acciones referidas. Fue un día antes, por la noche del 10 de junio, que la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de Quintana Roo compartió detalles sobre el operativo en Petcacab, al sur de la entidad.
En el lugar los elementos de seguridad también encontraron tanques de gas, equipos de comunicación y accesorios portafusil, además de porta pistoleras y casquillos percutidos de arma larga. Asimismo, los agentes encontraron “mangueras de dos pulgadas conectadas a bombas de agua dirigidas hacia lagunas cercanas”.
Miembros de la Fuerza Táctica Jaguar, así como agentes de la Policía Municipal de Felipe Carrillo Puerto participaron en el operativo donde fueron halladas sustancias químicas líquidas no identificadas y costales con sustancias cristalinas desconocidas.
