“La Barredora”, ¡también en Quintana Roo!

21 Jul. 2025 3:09 pm
Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*
Fundada por ex secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de Tabasco, Hernán Bermúdez Requena -ahijado del senador Adán Augusto López Hernández-, “La Barredora” es una organización criminal que nació en marzo de 2020 con estructura mixta de poder político y operativo que se extendió originalmente a Veracruz y Chiapas, impulsada desde diciembre del 2019.
Sin embargo, como publicamos en marzo de 2024, aunque los organismos de seguridad aseguraban que en Cancún “sólo” operaban los cárteles Jalisco Nueva Generación, del Pacífico, Sinaloa, del Golfo, los Pelones, los Bonfiles, los Zetas Vieja Escuela y los Rojos -alguno desprendidos de cuatro “grandes” de la Península-, se sumó a la lista: “La Barredora”.
Ahora bien, ¿qué es ese grupo criminal? Bajo el mando de Seguridad Pública de Tabasco, Bermúdez Requena delegó su estructura operativa a Ulises Pinto Madera, policía ministerial por cuya colaboración más cercana, se convirtió en su mano derecha y fungió como jefe de campo y organizador del grupo delictivo hasta que intentó tener su control absoluto.
La creación de La Barredora tuvo como supuesto objetivo original eliminar al huachicolero Andrés Rodríguez (a) “El Kalimba”, autor intelectual del asesinato del director del Conalep, Carlos Garrido Gular, balaceado mientras conducía una camioneta.
Con la aparente complacencia del entonces gobernador Adán Augusto, y en respuesta a la presión social y mediática por ese crimen, se habría permitido la creación de una estructura clandestina capaz de realizar “trabajo sucio”, donde las fuerzas estatales habían fracasado.
El asesinato de Andrés Rodríguez Vasconcelos (a) “Kalimba”, en diciembre de 2020 -en un enfrentamiento en la ranchería Pejelagartera del municipio de Centro-, fue el primer gran golpe visible de esta organización, que reivindicó públicamente en narco manta donde La Barredora acusaba a policías estatales y federales de proteger al huachicolero, aunque, desde su origen, fue dirigida por Bermúdez Requena desde el interior seguridad estatal y tomó fuerza durante el gobierno de Adán Augusto.
Pinto Madera, quien había trabajado bajo las órdenes de Bermúdez Requena en la Policía Ministerial, se encargó de organizar al grupo desde el exterior, recibiendo armamento, vehículos y dinero proporcionado directamente desde la Seguridad Pública, lo que dio al grupo capacidad de logística y movilidad en todo Tabasco.
Así, Pinto Madera creció en poder económico bajo la fachada del cristianismo, acumulando propiedades, ranchos y casas en diversas zonas del estado, todo con dinero ilícito.
A su lado operaban Daniel Hernández Montejo, (a) “Prada” o “El Chichurria”, como segundo; y Carlos Tomás Díaz Rodríguez (a) “El Licenciado Tomasín”, encargado de las finanzas del grupo, aunque los tres rendían cuentas directamente a Bermúdez Requena, hasta que una disputa por el reparto de un botín fracturó la organización.
Con el tiempo, La Barredora amplió sus operaciones criminales más allá del objetivo inicial. Dominó gran parte del territorio tabasqueño y desplazó a otras bandas locales a través de violencia sistemática. Entre sus actividades destacan: El huachicoleo (robo y venta de combustible), tráfico de drogas y personas migrantes; extorsión y cobro de piso; secuestros y asesinatos de narcomenudistas y empresarios; robo de vehículos y quema de negocios.
Por cierto, el cobro de piso provocó el cierre de al menos una veintena de restaurantes en municipios como Comalcalco, Paraíso y Centro, así como el asesinato de varios empresarios. El grupo también reclutaba migrantes para actividades delictivas y utilizaba narco mantas, ponchallantas, vehículos incendiados y ejecuciones para sembrar el miedo entre la población.
Uno de los casos más representativos de su control fue la entrega de Trinidad Alberto de la Cruz Miranda (a) “El Pelón de Playas” a las autoridades, en un intento por simular cooperación con las fuerzas del orden, aunque posteriormente fue liberado y aún controlaba zonas como Playas del Rosario, Parrilla y la sierra tabasqueña, donde siguen registrándose ataques violentos y bloqueos.
En diciembre de 2023, La Barredora vivió su mayor crisis interna que detonó en un enfrentamiento entre Ulises Pinto y Hernán Bermúdez por el control del botín económico, lo que derivó en una batalla campal en el fraccionamiento Campestre, donde residía Bermúdez Requena, en una noche donde se desató el caos: Balaceras, quema de vehículos y ataques a tiendas de conveniencia generaron terror en Villahermosa.
A este evento se le conoció como el primer “Villahermosazo”, ya que, con todos estos ataques, simultáneamente, ocurrieron motines en centros penitenciarios de Comalcalco, Cárdenas y Villahermosa, con saldos mortales y múltiples heridos, con lo que todo apuntó a una operación planificada para desviar la atención de la fractura entre líderes del grupo.
En un intento por el control absoluto, Ulises Pinto habría pactado con el Cártel Jalisco Nueva Generación y adoptó su identidad operativa en algunas regiones y, desde entonces, La Barredora-CJNG expandió su presencia en Tabasco, la frontera de Chiapas y parte de Veracruz.
El sello de La Barredora siempre fue la violencia pública y ejemplar. Operaban principalmente los jueves y viernes, cuando había quema de vehículos y comercios; aparición de ponchallantas en avenidas principales, narco mantas con amenazas, balaceras y ejecuciones de empresarios y narcomenudistas, con ataques simultáneos en zonas urbanas y rurales
Estas acciones ocurrieron con frecuencia en zonas como Bosques de Saloya, Gaviotas, zona conurbada de Nacajuca, Villahermosa, carreteras a Teapa, a Cárdenas y a Frontera, aunque actualmente el grupo ha replegado operaciones hacia la Chontalpa chica, que abarca municipios como Paraíso, Comalcalco y Cunduacán.
Durante la gestión de Bermúdez Requena en la SSPC, varios de los operadores de La Barredora fueron protegidos desde las instituciones, uno de los más notorios el de Javier Custodio Luna, también conocido como “Guasón” ex policía estatal detenido en marzo de 2025 por homicidio, extorsión y narcomenudeo, que colaboraba con elementos activos como “El Blas” y “El Tostón”, que filtraban información de operativos a la célula.
Informes de inteligencia que revelaron esta red surgieron del hackeo de correos de la Sedena por parte del colectivo Guacamaya en 2022, donde se reveló que Bermúdez Requena era identificado como “Comandante H”, que mantenía control de la plaza en Tabasco y liberaba detenidos a cambio de pagos.
El gobierno de Javier May Rodríguez, con apoyo del gobierno federal y bajo la coordinación del titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, inició una depuración institucional y persecución de los líderes de La Barredora, por lo que desde febrero la Fuerza Interinstitucional de Reacción Táctica desplegó operativos en distintas zonas de Tabasco, con más de 500 detenciones, incluyendo líderes de plaza y sicarios.
Ulises Pinto, Hernández Montejo y Bermúdez Requena son prófugos de la justicia y buscados a nivel internacional, mientras operadores como Tomasín, El Gato, El Rayo y otros de mediano nivel ya han sido capturados.
En tanto, tras la polémica en torno a Bermúdez Requena, el gabinete de seguridad federal confirmó que una investigación en su contra y que, incluso, es buscado a nivel internacional con apoyo de la Interpol, aunque en algunos medios se le da por muerto, pues salió del país el 26 de enero, por lo que la Fiscalía General de Tabasco solicitó apoyo a la Federación y éstas a la Organización Internacional de Policía Criminal, que emitió ficha roja.
Respecto a la relación de Bermúdez Requena con Adán Augusto, quien ahora busca vincular a Genaro García Luna, en noviembre de 2023, el entonces responsable de la seguridad estatal en Tabasco aseguró que se trataban de acciones que intentaban desestabilizar su imagen, ya que, desgraciadamente, “en este trabajo nunca va a haber conformes, siempre inconformes”.
Indicó que se trataba de una represalia por la detención de siete personas, por lo que, “obviamente, viene una represalia y me tienen que deteriorar a mí y a los que trabajamos en la procuración de justicia, lo que es de todos los días. Me han amenazado por mantas, me amenazan por mil cosas, pero no por eso vamos a claudicar el trabajo y vamos a amedrentarnos. Tenemos que darle continuidad al trabajo”.
Así, de manera implícita, negaría la existencia de “La Barredora”, pues “cualquiera” podía firmar bajo ese nombre: “Cualquiera puede firmar como La Barredora como están firmando como el Cártel Jalisco Nueva Generación. Es una firma que puede poner cualquiera. Inclusive agarramos a unos que dijeron formar parte: Somos de La Barredora, la Auténtica Barredora”.
Recordó que, a raíz de esas declaraciones, realizó una invitación a la Secretaría de la Defensa Nacional para que escucharan la versión de los detenidos. “Los nombres pueden utilizarlos cualquiera, no quiere confirmar su existencia o que formen parte de esos grupos delictivos”.
Informes de la Sedena, publicados por el grupo Guacamaya, revelaron que Bermúdez Requena era investigado desde 2022 por sus vínculos con La Barredora, brazo operativo del Cártel Jalisco Nueva Generación.
“En Tabasco ha prevalecido un clima de inseguridad, principalmente por la confrontación de grupos delictivos presentes a través de ejecuciones y mensajes intimidatorios por medio de mantas, en cuyos contenidos de imagen y texto se manifiesta la disputa”, se lee en uno de los reportes. Bermúdez Requena dejó su cargo como titular de la SSPC de Tabasco en enero de 2024.
Con todo, en marzo de 2024 publicamos que el portal Chayoteros advirtió la presencia de “La Barredora” en Quintana Roo, del que menciona como líder a Díaz Rodríguez, a quien señala como propietario de transportes “Acosta”, de la Supermanzana 66 de Cancún, con cuyos camiones traslada drogas y armas, además de estar a cargo de ejecuciones, extorsiones, prostitución y narcomenudeo en Cancún.
Diario de Yucatán, sin embargo, publicó el 26 de febrero que Díaz Rodríguez se refugió en Mérida, tras que el CJNG anunció una “limpia” en Tabasco a principios de ese mes, cuando comenzó a eliminar a “La Barredora”, su grupo antagónico desde hace tiempo y cuyo líder se habría refugiado en Yucatán.
Y es que, según la publicación, desde el 5 de febrero el CJNG anunció que eliminaría a “La Barredora” porque cometía asesinatos, secuestros, extorsiones, huachicoleo y narcomenudeo con pretextos, lo que no importa porque ellos hicieron lo mismo, sino que se trataba de una disputa territorial para el tráfico de humanos, drogas y armas, entre otros.
Con la crueldad que caracteriza a la delincuencia organizada en México y que no conoce límites, el 24 de febrero difundieron un video donde decapitan a tres personas con un machete, con la intención de sembrar terror, pues anunciaron la supuesta “limpia” con prácticas brutales.
En el vídeo, que mostraba imágenes de horror inenarrable, el verdugo está junto a una veintena de personas con armas largas y equipo táctico, y le manda saludos al “Licenciado Tomás” hasta Mérida, en alusión a Díaz Rodríguez, también conocido como “El 12”.
Las decapitaciones habrían sido el viernes 23 de febrero por la noche, pues una de las cabezas fue encontrada en las primeras horas del día siguiente en la carretera Villahermosa-Cucuyulapa: Un hombre de barba tipo candado, de unos 35 años de edad, con ojos vendados con cinta canela.
Al día siguiente, conductores y transeúntes de la carretera Vía Corta, en la ranchería Huapacal, estaba la segunda cabeza, separada del cuerpo con un objeto punzo-contundente, según cortes visibles, aunque no se habían encontrado cuerpos y la tercera extremidad.
Después del hallazgo, comenzó a circular un video, donde el grupo armado somete a tres hombres, decapitados uno por uno con un machete, mientras lanzaban un mensaje al “Lic. Tomás” hasta Mérida.