Tulum: Diego Castañón, una administración señalada por el crimen y la corrupción
REPORTE MAYA
REDACCIÓN
TULUM | Desde su llegada circunstancial a la presidencia municipal por la muerte de Marciano Dzul Caamal, Diego Castañón Trejo está inmenso en la polémica, los escándalos y la corrupción; lo más grave la presunta colusión de la policía municipal con el crimen organizado que tiene doblegado a todos los sectores productivos de este destino provocando la ausencia de turistas y paralizadas millonarias inversiones inmobiliarias.
La semana que culminó, Diego Castañón anunció el relevo de Lorenzo Miranda a la secretaría de Desarrollo Territorial Urbano Sustentable, el polémico funcionario que autorizó la construcción de un complejo departamental a orillas del mar y que un juez ordenó su demolición provocando pérdida de millones de pesos a empresarios y propietario; un caso que evidenció la corrupción en el tráfico de permisos y concesiones con la venia de Diego Castañón: “en contravención a la legislación municipal y estatal en cita, pues se emitieron sin que existiera previamente una autorización en materia de impacto ambiental en materia federal por tratarse de un proyecto inmobiliario en ambientes costeros, como prevé el artículo 28, fracción IX, de la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente”, asegura el fallo contra dicha propiedad.
En una carta pública, Miranda Miranda asegura que su salida del Ayuntamiento de Tulum no obedece a razones administrativas (señalamientos de corrupción), sino a una represalia política y vinculó directamente su cese al hecho de haber asumido públicamente, apenas 24 horas antes, la coordinación municipal del movimiento “Construyendo el Segundo Piso de la Transformación”, estructura que impulsa la agenda nacional de la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo.

Miranda Miranda denunció que el documento de su baja presenta vicios legales, pues asegura que fue firmado por una persona que carece de las facultades para ello, toda vez que dicha atribución corresponde exclusivamente al presidente municipal, Diego Castañón Trejo.
En su mensaje, señaló que esta acción no debe verse como un tema personal, sino como un mensaje intimidatorio dirigido a la militancia y a las bases que han trabajado territorialmente por el proyecto de nación en el noveno municipio.
La carta evidencia el rompimiento de cómplices de una red de colusión que involucra a varios sectores del ayuntamiento, el ‘mensaje intimidatorio’ regresado por Miranda Miranda vía redes sociales es claro: ‘si yo caigo tú (Diego) también caes’
Pero no solo Lorenzo fue funcionario público, su hermano Antonio Miranda quién fungió como tesorero municipal del Ayuntamiento, renunció el 20 de enero del 2025, sin dar más explicaciones y dejó pendientes por aclarar.
Empresario y desarrolladores que fueron víctimas de las extorsiones y la venta de permisos apócrifos, como la empresa “Promotora de Incentivos México” quien desarrolló los departamentos en Bahía Solimán, sin tener ni un solo permiso para construir, tendrá que regresar la inversión a los extranjeros, pues los desarrolladores ya no contarán con la protección del ahora exdirector y extesorero de Tulum.
Apenas el año pasado, el sábado 19 de julio, fue inaugurada la Plaza de Toros “La Perla de San Daniel”, ubicada en el kilómetro 72.5 de la carretera del Golfo (180) entre Kantunil y Holcá, en el vecino estado de Yucatán, donde sus dueños son los hermanos Bernabé Antonio y Lorenzo Bernabé Miranda Miranda, el primero extesorero de Tulum y el segundo ahora exdirector de Desarrollo Territorial, Urbano Sustentable e Imagen de Tulum.
Amantes de los toros y de los lienzos charros, los Miranda Miranda decidieron invertir sus ganancias como funcionarios públicos de Tulum, en un rancho y una plaza que tiene un costo aproximado de cinco millones de pesos. Con la salida de Miranda se cierra un negro capítulo de corrupción y tráfico de influencias en la vida política de Tulum.

Diego Castañón también es acusado por su propio Cabildo por los despidos masivos e injustificados de trabajadores donde la Oficialía Mayor ha reconocido 121 despidos hasta la primera quincena de enero, en la tercera sesión de cabildo del año, del 3 de febrero, se reveló que la “barredora” de Diego Castañón contra la base laboral ha alcanzado a personas que trabajaban en el ayuntamiento desde su fundación hace 17 años y también a otras con mayor antigüedad, pues laboraban allí desde que era una alcaldía del municipio de Solidar
Los despidos son operados por el neoleonés Juan Antonio Garza Pérez, colocado por Diego Castañón como Oficial Mayor precisamente para actuar como el “verdugo” de los trabajadores por ser fuereño, sin vínculos con las familias tulumnenses a las que daña, por lo que ha afectado a madres de familia y madres solteras de la zona maya por igual, como una patada en el “humanismo” de los gobiernos de la 4T encabezados en Quintana Roo por la gobernadora Mara Lezama Espinosa.
Además de ser integrante del aliado Partido del Trabajo (PT), por su cargo tiene la segunda posición en importancia en el cuerpo colegiado, pues es la representante legal del ayuntamiento y está dotada de facultades para vigilar el funcionamiento de la hacienda municipal.
El asunto llegó al cabildo porque, además, los trabajadores mandados a la calle están acrecentando en la fila para exigir sus finiquitos, porque la administración de Diego Castañón también les está regateando esa paga, así que la síndico municipal le reclamó al alcalde su falta de humanidad.

“Nos han llegado muchísimas quejas de justamente mujeres y hombres muy valiosos para nuestro municipio que han sido despedidos. Pero lo que me parece más inhumano es que hayan trabajado la quincena completa y que llegaran a Oficialía Mayor para hacer su cobro, un pago que ya tienen contemplado para la despensa, para la educación de sus hijos, para algún tema, alguna emergencia de salud que tengan desde su hogar, y que lleguen a Oficialía Mayor después de haber trabajado los 15 días y les digan que no, que ya estaban dados de baja y ellos no habían sido notificados de que ya no iban a ser requeridos como parte de la planilla laboral del ayuntamiento”, reclamó la Regidora Rifka Querel Neussbaum directamente a Diego Castañón y públicamente les ofreció a los despedidos su apoyo para denunciar cualquier acto irregular cometido por la administración municipal en contra de sus derechos
“Sepan que desde la sindicatura cuentan con todo nuestro apoyo y que cualquier acto irregular vamos a estar aquí para ver y velar los intereses de las y los ciudadanos y de las y los empleados del municipio de Tulum.
En la sesión el regidor Jorge Portilla Manica, de Movimiento Ciudadano, también denunció la gran inconformidad de la gran parte de la plantilla laboral porque les han rebajado los sueldos y porque a los despedidos les han retrasado los finiquitos.
“En los últimos días o semanas hemos visto una gran inconformidad y hemos recibido inconformidad por parte de algunos trabajadores en materia de que se les ha disminuido el sueldo a algunos, de que ha habido un tema ahí que se han corrido algunos trabajadores que sí trabajan y que se les han dejado de pagar, y que a final de cuentas se les ha hecho cansado el finiquito, han llegado muchas quejas al respecto”, afirmó el regidor.
Portilla recordó que a inicios de la administración propuso la homologación de los salarios, “porque hay trabajadores que tienen el mismo puesto pero ganan más y otros que tienen menos”.

Las acusaciones señalan tambipen reducciones de sueldos han sido de hasta 5 mil, 10 mil y 15 mil pesos, con el pretexto de aplicación de un nuevo tabulador desde el año pasado, a las que se han sumado los despidos, por una reducción administrativa que puso en marcha Diego Castañón para tapar sus fallas administrativas.
Sin embargo, el nuevo tabulador de sueldos se está aplicando sin que todavía sea aprobado por el cabildo, según reconoció el propio “verdugo” de Diego Castañón, el Oficial Mayor Juan Antonio Garza Pérez, en la conferencia del 20 de enero, misma en la que informó llevar 121 despidos. Allí mismo dijo que seguirá el análisis de realizar más despidos, porque obedece a un “sentido administrativo”.
También denunció que no hubo información previa sobre la solicitud de un préstamo por 76 millones de pesos que hizo el alcalde Diego Castañón Trejo, pues fue presentada apenas días antes de la sesión de Cabildo y sin información suficiente para la sindicatura.
Detalló que a medios de comunicación el presidente municipal, Diego Castañón Trejo, y el Tesorero, Vicente Aldape Moncada, dieron a conocer que solicitarían un crédito por 50 millones de pesos, mientras que los documentos señalaban un monto de hasta 76 millones, sin una justificación clara ni un análisis previo, lo que la llevó a no avalar la solicitud.

La síndica municipal también denunció que la administración de Diego Castañón ha obstaculizado el ejercicio de sus facultades de vigilancia de la hacienda pública, que le corresponden por su cargo. Sobre esto, afirmó que no ha recibido reportes trimestrales de la Tesorería sobre los ingresos y egresos a las arcas municipales.
Agregó que, de manera incongruente, al mismo tiempo que existan recortes de personal en áreas operativas y de salud, persisten privilegios para altos mandos, como directores generales y de área, que cuentan con escoltas y choferes.
Diego Castañón fracasó como futbolista pero ya está consolidado como una de las figuras políticas más polémicas de Quintana Roo. Hay que recordar que como alcalde de Tulum, impuso restricciones en las playas públicas que encendieron el debate sobre el acceso libre a la costa.
De acuerdo con su registro de Liga MX, Diego Castañón Trejo debutó en 2008 en la división de ascenso con Jaguares de Chiapas, durante un partido ante Pumas Morelos, filial del equipo de la UNAM.
Específicamente, jugó en la filial Jaguares Tapachula, donde se desempeñó como defensa según Transfermarkt. Participó en siete partidos oficiales de las temporadas 2007-08 y 2008-09 —cinco en el torneo Apertura 2008 y dos en el Clausura 2008— con 411 minutos acumulados en cancha, donde recibió una tarjeta amarilla. No anotó goles ni registró tarjetas rojas.
Jaguares. Posteriormente, entrenó dos meses con el Irapuato y fue entonces cuando decidió dejar el futbol y trabajar con su padre en la industria de la construcción. Castañón entró al servicio público. En 2013 trabajó como asesor en la Secretaría General del Municipio de Solidaridad. Luego ocupó distintos cargos en el Ayuntamiento de Tulum: Director de Relaciones Públicas (2016-2017); Presidente del Comité Ejecutivo Municipal del PVEM (2016-2017); Director de Promoción Turística (2017-2018); Tesorero Municipal (2021-2023)
En 2023 ganó la elección municipal bajo el partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y asumió como presidente municipal de Tulum. Desde entonces se visto envuelto en escándalo tras escándalo llegando a la vida matrimonial cuando fue sorprendido en un mall de Miami degustando en un restaurant6e con una mejor que no era sus esposa Paulina Quiroga Treviño con quien se casó por lo civil 2017 y luego en 2019 por la iglesia, ella es originaria de San Pedro Garza García, Nuevo León y refrendaron votos en el lujo complejo de Xcaret.


En octubre de 2025, Diego Castañón, alcalde de Tulum, presentó el programa “Acceso libre a playas” como parte de una estrategia para reactivar el turismo. A través de redes sociales, invitó a turistas y residentes a visitar la costa sin pagar entrada, pero estableció condiciones: prohibió el ingreso con alimentos, bebidas, hieleras o sombrillas. Los visitantes solo podían consumir dentro de los establecimientos autorizados.
La medida buscó impulsar el consumo en negocios locales y fortalecer la economía turística, pero también generó críticas inmediatas. Muchos ciudadanos consideraron que esas restricciones contradecían el derecho al libre acceso a las playas mexicanas.
En las elecciones de 2021, en las cuales Marciano Dzul Caamal fue elegido como presidente Municipal de Tulum, sucediendo a Víctor Mas Tah, Diego Castañón quedó como tesorero municipal, lo cual lo convirtió en suplente en caso de que al mandatario local se ausentara, lo que ocurrió con su muerte el sábado 4 de marzo de 2023, tras estar hospitalizado por un cáncer de páncreas, Dzul Caamal, falleció a los 54 años de edad en la madrugada.

Dzul padecía de esta enfermedad desde hacía varios años, por lo que acudía a clínicas en Merida, Yucatán. Sin embargo, tuvieron que internarlo de emergencia en una ciudad de Nuevo León en donde falleció. En febrero de 2023, a Dzul lo sometieron a una cirugía en la que le habían quitado un quiste en el bazo. Su gobierno empezó en 2021 y culminaba en 2024. Ante esta lamentable situación, y de acuerdo con el artículo 97 de la Ley de los Municipios del Estado de Quintana Roo, le corresponde ocupar la presidencia municipal a su suplente, en este caso, Castañón Trejo: “Asumo esta encomienda con alto sentido de responsabilidad, pero, sobre todo, con profundo respeto a la persona que me antecedió: nuestro querido presidente, Nohoch Suku’un Marciano Dzul Caamal”, indicó en su cuenta de Twitter luego de la ceremonia de nombramiento.
Marzo de 2023. Tulum era un municipio en plena ebullición turística, con hoteles de lujo, fiestas interminables y terrenos cuya plusvalía subía como la espuma. Ese mismo escenario era también un caldo de cultivo para la disputa de grupos criminales y para la corrupción que huele a pólvora y a dinero sucio. Ese mes, Diego Castañón Trejo asumió la presidencia municipal. Su llegada fue discreta, sin discurso fuerte, apenas el relevo de un poder que en Quintana Roo se acostumbra a cambiar de manos como si fuera botín. Desde entonces, cada movimiento suyo quedó marcado por una constante: la sombra de la violencia y las denuncias de dinero perdido.
Los números no mienten. De acuerdo con reportes locales y datos compilados por observatorios, Tulum vivió entre 2023, 2024 y 2025 uno de los incrementos más pronunciados en homicidios en toda la Riviera Maya. La disputa por el control de la droga en playas, bares y discotecas derivó en ejecuciones casi semanales.
En 2023, apenas iniciado su gobierno, se reportaron decenas de homicidios dolosos en un municipio que ni siquiera rebasa los 50 mil habitantes. La tasa de asesinatos, comparada con la población, alcanzó niveles de guerra. Para finales de 2024, Tulum figuraba entre los primeros lugares en violencia de alto impacto en Quintana Roo. Y los cuerpos, lejos de ser cifras, eran trabajadores de bares, meseros, taxistas, mujeres confundidas en ajustes de cuentas y turistas que tuvieron la mala suerte de estar en el lugar equivocado.

La narrativa oficial hablaba de “reducción” en ciertos delitos, pero la realidad callejera estaba teñida de sangre. Los boletines de la presidencia municipal presumían descensos porcentuales, mientras los cementerios seguían llenándose.
El 22 de marzo de 2025, el crimen mandó un mensaje directo: ni el propio aparato de seguridad de Castañón estaba a salvo. Ese día, hombres armados interceptaron a José Roberto Rodríguez Bautista, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de Tulum. Lo acribillaron a plena luz del día. Sobrevivió unas horas, pero murió en un hospital de Playa del Carmen.
La ejecución del jefe policial no fue sólo un crimen más. Fue la demostración pública de que la administración municipal había perdido el control. La ciudad estaba a merced de organizaciones criminales capaces de ejecutar a la máxima autoridad en seguridad sin que hubiera respuesta inmediata. Para la ciudadanía, fue la confirmación de lo que ya se sospechaba: el poder político estaba desbordado y la línea entre autoridad y criminales era tan delgada que casi desaparecía.
El modelo de Tulum se volvió perverso: lujo para los visitantes, precariedad para los trabajadores, y un vacío institucional que los grupos delictivos aprovecharon con precisión quirúrgica. La droga fluye en las playas y bares como parte de la oferta no oficial del turismo.

Los taxistas, que durante décadas fueron apenas un gremio fuerte, terminaron convertidos en engranajes de la disputa territorial: algunos trabajaban como halcones, otros como distribuidores. Y la policía municipal, debilitada, terminó señalada por permitir, cuando no por colaborar.
En este contexto, el alcalde Castañón fue señalado públicamente —sin pruebas judiciales firmes— de cerrar los ojos, de hacerse de la vista gorda o de tener algún tipo de acomodo político con quienes realmente mandan en las calles. Rumores, denuncias ciudadanas y columnas locales construyeron la narrativa de un presidente municipal atrapado entre el turismo millonario y el crimen organizado.
Desde que Diego Castañón asumió el poder, Tulum ha sido escenario de ejecuciones múltiples, hallazgos de cuerpos en brechas y ataques en zonas turísticas. Aunque las cifras varían según la fuente, los registros extraoficiales hablan de decenas de asesinatos en 2023 y un repunte en 2024.
Hoy, a Tulum se le conoce por las balaceras en bares de la zona costera con saldo de turistas lesionados; ejecuciones en pleno centro, frente a transeúntes; cuerpos tirados en caminos hacia Cobá o Chemuyil, con huellas de tortura; el asesinato del propio secretario de Seguridad en marzo de 2025. La administración nunca pudo ocultar lo evidente: Tulum se convirtió en tierra de nadie, con sangre derramada como telón de fondo.

Mientras los boletines municipales hablaban de “reducción de la incidencia delictiva en un 15%” en ciertos meses, las notas periodísticas exhibían lo contrario: cifras que mostraban a Tulum entre los municipios más violentos de Quintana Roo.
Esa contradicción refleja el doble discurso: por un lado, la narrativa de un gobierno que asegura tener el control; por otro, la realidad palpable en las calles, donde los habitantes viven entre miedo y desconfianza. En Tulum, la gente resume la situación con frases contundentes: “Aquí manda el narco, no el alcalde”. Y aunque no exista carpeta judicial que lo incrimine directamente, la percepción pública pesa más que los comunicados oficiales.
El asesinato del secretario de Seguridad, el desvío millonario denunciado, las adjudicaciones sospechosas y las muertes que se acumulan son el verdadero retrato de un gobierno débil, señalado y bajo sospecha.
Tulum sigue siendo un paraíso para los turistas. Pero debajo de la postal de playas cristalinas y fiestas interminables, hay una ciudad rota. Una ciudad donde las familias entierran a sus muertos en silencio, donde los trabajadores caminan con miedo y donde el dinero público se evapora en cuentas que nunca cuadran.
El nombre de Diego Castañón quedará escrito en esa historia no por logros, sino por la incapacidad de contener la violencia, por los millones desaparecidos y por haber gobernado un paraíso convertido en infierno. Fuente: Agencia SIM/Cambio22/Angeles Press/Archivo Reporte Maya

