El Grupo Tabasco y el CJNG en el bastión obradorista
DE PRIMERA MANO
RODULFO REYES
La narconómina del CJNG encontrada en uno de los refugios de su máximo líder, Rubén Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, ultimado por el gobierno mexicano el pasado 22 de febrero en Jalisco, que evidencia que esa cofradía criminal tenía a sueldo a ayuntamientos de Chiapas, se suma al indicio de que, según las autoridades, el secretario de Seguridad de Tabasco en el sexenio pasado, Hernán Bermúdez Requena, también era hombre de Oseguera en la tierra del ex presidente Andrés Manuel López Obrador, lo que establece el vínculo de la presencia del llamado grupo Tabasco en ambas entidades.
El denominador común de las administraciones anteriores en ambos estados es que el jefe político de ese amasijo de intereses era, es el ahora senador Adán Augusto López Hernández, señalado por diversas fuentes (entre estas el libro del exconsejero jurídico de AMLO, Julio Sherer Ibarra) como quien apadrinó al exgobernador chiapaneco Rutilio Escandón Cadenas para lograr la plaza, por ser esposo de su fallecida hermana Rosalinda.
Según el organigrama criminal de La Barredora, el brazo del CJNG que fundó Hernán Bermúdez en 2019 al arranque del gobierno de los López (Obrador y Hernández), el secretario de Seguridad no solo controlaba el territorio de Tabasco, sino también el de Chiapas y, en menor medida, mantenía presencia en Campeche y Veracruz.
Mas las pruebas de que las presidencias municipales de San Cristóbal y Chiapa de Corzo, en Chiapas, estaban en la relación de pagos a las autoridades por parte de El Mencho, así como la investigación de las Fiscalías de la república y de Tabasco que arrojan a que Bermúdez Requena era el cabecilla de La Barredora, no han apuntado hacia arriba.
Adán López dejó la gubernatura a mitad de su gestión, pero ascendió a secretario de Gobernación del gabinete de López Obrador, dejando en su lugar a un político anodino, Carlos Merino Campos, que siempre ha sido su suplente cuando ha pedido licencia como diputado y senador.
Merino concluyó la gestión de López e inmediatamente fue nombrado director general de Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA), pese a que en 2023 hizo campaña abiertamente por su jefe López Hernández y en contra de Claudia Sheinbaum Pardo.
Las autoridades electorales lo reconvinieron por decir, en plena campaña interna por la candidatura presidencial de Morena, que en Tabasco «estamos a gusto», que era una frase de la propaganda de López Hernández para jugar con su segundo nombre (Augusto).
Y a su cuñado Rutilio, pese al cochinero que dejó en Chiapas en materia de seguridad y corrupción, similar al de Tabasco, Sheinbaum lo premió, al igual que a Merino, nombrándolo cónsul mexicano en Miami, Florida, en donde su hija ha sido materia de publicaciones sensacionalistas por su afición a exhibir una riqueza insultante.
Los golpes que el gobierno federal le ha dado a El Mencho y a su cartel no serán suficientes mientras no demuelan el escudo político que tuvo, y eso significa sentar en el banquillo de una baranda a Adán López, su cuñado Rutilio y al mozo Carlos Merino.
Pero mientras crece la percepción de que el régimen morenista sigue cuidando al senador obradorista, a su empleado y al viudo de su hermana, la Fiscalía de Tabasco sigue minando la infraestructura financiera de la organización criminal que en el sexenio pasado operó como brazo del CJNG: ayer la FGET aseguró tres inmuebles en el municipio de Centla (una gasolinera, una plaza comercial y un parque acuático), cuya propiedad se atribuye al llamado Comandante H, a quien, además, ya le incautaron un lujoso departamento y la casa donde vivía, además de sus cuentas bancarias y de su familia.
Mientras se redactaba esta columna, trascendió que quien fuera cercano colaborador de Adán López podría ser enviado a Estados Unidos, en donde al parecer tiene abierta una investigación por narcotráfico.
Por lo pronto, el próximo 23 se celebrará en un Juzgado local una audiencia vía zoom desde el penal del Altiplano, donde se encuentra recluido Bermúdez, para el cierre de las investigaciones complementarias en su contra.
A partir de entonces comienza la segunda parte del proceso que, todo apunta, terminará con una larga condena para el llamado García Luna de la 4T.
