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MÉRIDA | La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) clausuró una granja porcícola ubicada a unos dos kilómetros de la cabecera municipal de Chocholá, Yucatán, luego de que los directivos de la empresa impidieron que personal de la dependencia federal realizara una inspección en el lugar.

La revisión se programó tras diversas denuncias por presuntos daños ambientales vinculados con la operación de la granja, informó el colectivo Red de Defensa del Agua y el Territorio Maya.

De acuerdo con un reporte difundido por la organización, la instalación alberga a más de 12 mil cerdos y desde hace varios años ha sido señalada por habitantes de la zona por provocar contaminación en el manto acuífero que abastece de agua a más de cinco mil personas.

Los ambientalistas señalaron que en meses recientes realizaron análisis de laboratorio al agua subterránea del área, cuyos resultados detectaron concentraciones elevadas de bacterias coliformes, microorganismos asociados con contaminación fecal que pueden causar diversas enfermedades.

Ante estos hallazgos, integrantes del colectivo y pobladores de Chocholá solicitaron la intervención de autoridades ambientales estatales y federales para que se investigue la situación.

La asociación también pidió que se establezcan controles ambientales más estrictos y que, en caso de confirmarse nuevos daños al medio ambiente, se obligue a la granja a suspender sus operaciones.

Este caso se suma al antecedente de la granja San Gerardo, ubicada en la comisaría meridana de Santa María Chi, que fue clausurada previamente después de comprobarse una grave contaminación del manto acuífero.


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