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DE PRIMERA MANO
Rodulfo Reyes


El señalamiento del gobernador Javier May Rodríguez sobre el origen del quebranto financiero del Instituto de Seguridad Social del Estado de Tabasco (ISSET) ya tuvo respuesta desde el priismo. Más bien, desde la familia del ex mandatario Andrés Granier Melo.

El diputado local del PRI, Fabián Granier Calles, salió en defensa de su padre tras las declaraciones del jefe del Ejecutivo estatal, quien sostuvo que la crisis del organismo comenzó durante las administraciones de Granier y, posteriormente, del perredista Arturo Núñez Jiménez.

El legislador desestimó los dichos del mandatario morenista y acusó que desde el poder se insiste en responsabilizar al pasado de los problemas actuales. “La narrativa de los ayatolás del Bienestar es culpar al pasado”, reviró el diputado priista.

Granier Calles también afirmó que su padre se encuentra tranquilo ante la posibilidad de que el gobierno estatal presente denuncias por el presunto desfalco en el ISSET.

El posicionamiento del legislador se da luego de que May Rodríguez señalara públicamente que durante los gobiernos de Granier y Núñez se retenían recursos a los trabajadores que debían enterarse al instituto, pero que no eran depositados, lo que —según dijo— provocó el deterioro financiero acumulado que hoy enfrenta el sistema de pensiones de los trabajadores del estado.

La respuesta del diputado busca, además de defender a su padre, desacreditar la postura del actual gobierno sobre el origen del problema financiero del ISSET.

Sin embargo, la defensa al ex gobernador priista transcurre en medio de antecedentes que marcaron aquella administración: durante el sexenio de Andrés Granier, a su hijo Fabián se le llegó a apodar Favión, luego de que en más de una ocasión fuera señalado por utilizar el avión oficial del gobierno estatal para viajes de placer a Cancún.

También se le atribuía entonces operar desde una oficina en la Quinta Grijalva —la residencia oficial del gobernador— pese a no ocupar cargo público formal, lo que alimentó versiones sobre la influencia que ejercía en decisiones del gobierno estatal.

El periodo granierista terminó como uno de los episodios políticos y judiciales más controvertidos de la historia reciente de Tabasco: el encarcelamiento del propio Andrés Granier, quien pasó casi seis años en prisión tras ser acusado de delitos relacionados con el manejo de recursos públicos.

Así que la defensa que hoy hace el diputado priista de su padre ocurre en un terreno donde la discusión está marcada por una historia que no fue benevolente con el granierismo.

Es decir, los recuerdos de aquel sexenio siguen pesando.


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