e153f66c-6bc1-463e-80a6-41e36a439d8a

El Gato Maya 🐾

En la política mexicana —y en este Caribe de pose— no es que mientan… editan la realidad como revista de lujo: manita de gato deluxe, filtro institucional y encuadre a modo pa’ que la verdad ni aparezca en la toma.

No esconden… recortan lo que estorba y dejan lo que conviene.

No investigan… dosifican la imagen según la marea mediática y el cliente político en turno.

Y cuando alguien se hunde…
no preguntan por qué… preguntan quién capitaliza la foto… y quién paga la portada.

Así se mueve esto.

Y es que el venezolano Jorge Brizuela —levantado y vinculado por la Fiscalía General del Estado de Quintana Roo en su nada humilde refugio de Puerto Cancún— no era ningún improvisado.

El personaje ya venía sonando desde hace años: señalamientos, conexiones internacionales, historias que lo acercaban a estructuras ligadas a Nicolás Maduro, vínculos políticos locales y hasta el detallito de haber estado en el radar de la Interpol.

¿Y aquí en el paraíso?

Como si nada.

Tranquilo.
Visible.
Hasta posando.
Fotografiable, pues…

Como si el expediente fuera puro chisme de café.

Hasta que… cambió el clima político.

Y entonces sí:
detención, titulares, indignación en cadena y opinadores que apenas ayer no sabían… y hoy hasta cátedra dan.

El show de siempre.

Pero lo bueno viene después…

Las fotos.

¡Ay, papá… las benditas fotos!

Ahí aparece con “Rafa” Marín pero también con “Gino” Segura.

Y no son cualquiera.

Son de los que ya andan calentando motores… de los que quieren la grande en Quintana Roo para 2027.

Y ahí es donde este gato se sube al techo y empieza a maullar:

Unos medios sacan una foto…
otros sacan la otra…
pero nadie —¡nadie!— las junta.

No vaya a ser que el rompecabezas se arme solito.

Porque cuando las juntas…
ya no es chisme…
es el sistema enseñando el cobre sin filtro.

Y entonces arranca el clásico deslinde exprés:

—“Fue casualidad”
—“Se nos pegó para la foto”

¡Ajá!

Como si en Quintana Roo las fotos se tomaran solas.

Porque aquí nadie entra hasta la cocina si no lo invitan.

Nadie posa si no lo dejan.

Y mucho menos… repite foto si no hay confianza.

O sea, quieren que creamos que fue la brisa del Caribe, la suerte… o el destino con filtro.

Pero este escribidor es gato, no pato… y aquí se dice lo que es.

Porque si sale con uno… puede ser descuido.

Si sale con otro… órale, coincidencia.

Pero si sale con los dos… y además con medio catálogo del poder —exgobernadores, alcaldes, senadores, diputados, regidores y compañía—…
eso ya no es casualidad… es jugada, es agenda… es el sistema operando sin disimulo.

Y entonces la pregunta ya no es quién salió en la foto…

La pregunta es más incómoda:

¿Quieren gobernar… o sólo no perder el ángulo?

Porque aquí nadie es tan inocente como se pinta…
ni tan ajeno como se deslinda.

Al final, la política en Cancún no está sucia…
está tan bien bronceada que ya hasta parece limpia en la foto.

Pero a veces —cuando vira el viento y se cae el filtro— la realidad entra sin pedir permiso…
y les toma la foto de verdad… sin ángulo, sin maquillaje y sin coartada.


Siguenos en
Google News
Google News

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *