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Eyanir Chinea | En un momento de dudas sobre el pulso de la economía mexicana, el magnate Carlos Slim ha dado un espaldarazo a la estrategia del Gobierno de Claudia Sheinbaum. En su anticipada conferencia de prensa anual, el “ingeniero” no solo ha alabado las maniobras presidenciales para contener la inflación y estimular el crecimiento, sino que también anunció una inyección de 5.000 millones de dólares para sus empresas en 2026, en un gesto que busca reforzar la confianza en medio de la volatilidad global y los vaivenes de la política local. “Teníamos un plan de inversión agresivo y ya lo hicimos más agresivo. Hay mucho que hacer”, ha resumido.

Sosegado, aunque firme en su discurso, Slim ha pasado revista a una larga lista de temas económicos y políticos sin rehuir —casi— ninguno: desde los problemas operativos de Pemex hasta sus previsiones sobre el Mundial de Fútbol, pasando por un repaso al sector de telecomunicaciones, sus expectativas de una mejora en los flujos de capital privado y su desestimación de las rebajas de la calificación crediticia sufridas por la segunda economía latinoamericana y emitidas por las agencias Moody’s y S&P. El único asunto que ha eludido es la acusación de narcotráfico que pesa en Estados Unidos sobre el gobernador (con licencia) de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, que ha zanjado con un rotundo “no me pregunten de eso”.

La economía mexicana empezó el año con un traspié, al cerrar el primer trimestre con una contración de su Producto Interno Bruto (PIB) de 0,6% y una inflación elevada, la cual ha ido cediendo ligeramente con las semanas. En este sentido, el hombre más rico de México, ha saludado la apuesta clara del Gobierno por contener las alzas a través del control del precio de los combustibles, una medida que —según Slim— protege directamente el bolsillo de los consumidores y mantiene el estímulo sobre el PIB, altamente sustentando en el gasto de los mexicanos. “Son muy importantes los esfuerzos que ha hecho la presidenta para cuidar la inflación (…) la forma más notable de frenar la inflación es la gasolina”, afirmó, aludiendo al uso del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) como amortiguador frente al aumento de los energéticos en un contexto internacional marcado por tensiones en Oriente Medio, que sí se han reflejado en los precios en Estados Unidos.

Slim es considerado una de las figuras más influyentes de México por encapsular peso económico, alcance con sectores privados y capacidad de interlocución política. A sus 86 años, ha consolidado la mayor fortuna latinoamericana, valorada en unos 125.000 millones de dólares, con operaciones en una variedad de sectores como telecomunicaciones, construcción, infraestructura y energía. Su activo más valioso es la participación mayoritaria en la firma de conectividad América Móvil, que opera las marcas como Telcel, Telmex o Claro, seguida de sus participaciones en el Grupo Carso y en el Grupo Financiero Inbursa.

Flanqueado por su hijo, Marco Antonio Slim Domit, y su yerno, Arturo Elías Ayub, ha saludado que a poco más de un año del lanzamiento del Plan México, la estrategia sexenal de Sheinbaum se ha afinado con un mayor abanico de medidas de promoción para los privados. El Ejecutivo ha asegurado una serie de facilidades tributarias y de trámites expeditos, para aquellas inversiones de más de 2.000 millones de pesos en sectores estratégicos y en los llamados Polos de Bienestar. La garantía es que estos planes prioritarios serán autorizados en menos de 30 días y para el resto de los proyectos, el plazo máximo de resolución será de 90 días. Además, se ha prometido una simplificación fiscal para evitar la doble tributación, la creación de una oficina presidencial de inversiones y una ventanilla única de comercio exterior. “La ventanilla unica del Plan México es la gran oportunidad de poner a México en un lugar de crecimiento importante”, abundó Francisco Cervantes, presidente de Consejo Coordinador Empresarial, entre los asistentes del evento.

Pemex como un talón de Aquiles
Como parte de ese esfuerzo, también se creó el Consejo Nacional de Inversiones, integrado por una veintena de empresarios como Slim y presidido por Cervantes. La idea, dijo el accionista mayoritario de Grupo Carso, es destrabar “lo que le estorbe” a los privados. Si todo sale como está planeado, estimó que en 2027 se sentirá el efecto beneficioso de esta revisión. Según estimaciones de BBVA presentadas este martes, entre julio de 2024 y febrero de 2026 la inversión en México ha caído un 15%, lo que ha moderado el crecimiento del crédito y, a su vez, del consumo; una señal de alerta que la Administración se ve obligada a atajar para asegurarse la recuperación.

En el horizonte, dos eventos de distinta magnitud podrían impulsar el desempeño: el Mundial de Fútbol, que se celebrará en el país a partir del 11 de junio, podría añadir un 0,3% al PIB, según BBVA. Más relevante aún será lograr claridad en la revisión del T-MEC, el tratado de libre comercio entre Canadá, México y Estados Unidos, lo que aportaría un impulso estructural. Para Slim, un factor adicional es el aumento de la producción petrolera. El bombeo de hidrocarburos líquidos de Pemex se sitúa en un promedio de 1,67 millones de barriles diarios, lejos de su máximo histórico de más de 3 millones alcanzado en la década de 2000. La empresa mantiene una meta anual cercana a los 1,8 millones de barriles diarios.

“Aunque hay cierto pesimismo de algunos, que creen que estamos muy mal, sí tenemos algunos problemas, pero quizás el más importante es la baja producción petrolera y la situación de Pemex”, ha agregado. “Es urgente, Pemex debe concentrarse en producir petróleo”, añadió. La estatal encadenó pérdidas cercanas a 2.600 millones de dólares en el primer trimestre y mantiene una abultada deuda financiera de 79.000 millones de dólares.

En sus planes para los próximos meses, el grupo agregará capital a proyectos de carreteras, viaductos, gasoductos y campos petroleros, entre otros, incluyendo hasta 22 nuevas perforaciones en el campo Ixachi y un proyecto en aguas profundas con plataformas semisumergibles. Los anuncios se enmarcan en la estrategia del Gobierno para ampliar la producción nacional de crudo y gas, incluso mediante métodos no convencionales como la fractura hidráulica. No obstante, el jefe de América Móvil descartó participar en potenciales exploraciones de fracking, al considerar que su cartera ya está saturada de inversiones petroleras.

En sus varias décadas de amazar fortunas, Slim también ha acumulado su cuota de controversias. Ha sido señalado por acaparar posiciones dominantes en el sector de las telecomunicaciones y por el origen de su ascenso, ligado a la privatización de Telmex en los años noventa, que sus críticos consideran favorecida por ventajas regulatorias. A ello se suma su cercanía con distintos gobiernos, lo que ha alimentado la narrativa de un “capitalismo de cuates”. El empresario aprovechó el encuentro para intentar echar tierra a las acusaciones, al sostener que cuando adquirió Telcel en 1990 era un negocio pequeño que creció a pulso.

En la víspera, el empresario volvió a generar versiones tras ser visto salir de la Suprema Corte de Justica, en un Tesla conducido por su yerno, después de una reunión con el ministro presidente Hugo Aguilar. “Fue una conversación muy interesante e importante, porque hace muchos años tuvimos un programa de fianzas para personas que estaban ahí [encarceladas], que eran inocentes o por pobres no tenían para pagar sus fianzas. Estamos volviendo a hablar para restaurar ese apoyo”, dijo calmadamente, anotándose un punto ante las críticas. Fuente: El País


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