estela-46_5b94b744_260618111425_1280x796

La Estela 46 de El Palmar, fechada en el año 179 d. C., contiene la inscripción de Cuenta Larga más antigua documentada hasta ahora en las Tierras Bajas mayas.

Lidia G Merenciano | NatGeo | Un hallazgo arqueológico en el estado mexicano de Campeche ha causado que se revisen algunos de los capítulos más tempranos de la historia maya. El equipo de investigadores que trabaja en la antigua ciudad de El Palmar ha identificado la fecha de Cuenta Larga más antigua hasta ahora en las Tierras Bajas mayas, grabada en un monumento denominado Estela 46. La inscripción corresponde al año 179, lo que la convierte en un registro 112 años anterior a la famosa Estela 29 de Tikal, considerada hasta ahora la referencia más antigua de este tipo en la región.

La Cuenta Larga fue uno de los sistemas calendáricos más sofisticados desarrollados en Mesoamérica. Este método permitía registrar fechas concretas mediante una secuencia numérica continua, facilitando la documentación de acontecimientos históricos y rituales. Su aparición constituye uno de los indicadores más importantes para estudiar el desarrollo político, religioso y cultural de las primeras sociedades mayas.

La protagonista de este descubrimiento, la anteriormente mencionada Estela 46, es un monolito localizado en el yacimiento arqueológico de El Palmar, una antigua ciudad situada en el sur de Campeche. El monumento conserva una inscripción correspondiente a la fecha 8.7.0.0.0 de la Cuenta Larga, equivalente al 5 de septiembre del año 179. Según los investigadores, se trata se la fecha más antigua que se haya documentado en las conocidas como las Tierras Bajas mayas.

La importancia del hallazgo va más allá de una simple corrección cronológica. Durante décadas, la Estela 29 de la antigua ciudad de Tikal, en Guatemala, fechada en el año 292, había sido considerada el ejemplo más temprano. Este descubrimiento adelanta más de un siglo este evento y demuestra que el uso del complejo sistema calendárico estaba plenamente establecido mucho antes de lo que se había pensado.

La existencia de monumentos fechados tan tempranamente sugiere que algunas ciudades de las Tierras Bajas mayas ya contaban con estructuras de poder capaces de promover la construcción de estelas y la producción de textos jeroglíficos complejos durante los primeros siglos de nuestra era.

El Palmar no es un enclave desconocido para la arqueología maya. Descubierto en 1936, el yacimiento conserva numerosas estelas y monumentos esculpidos que han permitido reconstruir parte de la historia política de la región. Sin embargo, las investigaciones recientes continúan proporcionando información inédita sobre su papel dentro del mundo maya y sobre la evolución temprana de la escritura y cronología en Mesoamérica.

Para los investigadores, la Estela 46 constituye la prueba excepcional de que la tradición epigráfica maya ya estaba plenamente desarrollada a finales del siglo II, y pone nuevamente en el mapa a la región de Campeche. Para muchos, es uno de los territorios clave para comprender los orígenes de la civilización y la expansión de algunos de sus avances culturales más influyentes en el continente.


Siguenos en
Google News
Google News

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *