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Rafael Marín creció gracias a la estrategia de Laura Aguilar de dar línea con críticas sin nada nuevo en el morral que en vez de tumbar lo fortalecieron

Crónicas de Lu’um
Príncipe Maya


En el edificio de la 22 de Enero, es decir el Palacio de Gobierno, ya permeó el mensaje entre la clase trabajadora, el bueno es Rafael Marín y a pesar de las indicaciones, amenazas y advertencias de sus jefes, no hay empatía hacia el senador con licencia, Eugenio Segura, no por él, porque sea mala persona o haya sido mal funcionario, sino porque es del Partido Ve

Además, el hecho de haber dejado tirada la Comisión de Seguridad en el Senado fue una muestra, como dijo López Doriga, que le vale madre la seguridad y se va por su interés personal o del grupo al que representa.

La dirigente de Morena, Johana Acosta, tampoco puede ocultar su enojo cuando la militancia, como pasó en José María Morelos el anterior fin de semana, le pregunta por Rafael Marín y le dicen que Gino es verde.

Y es que la gente en los cafés, sitios públicos y lugares donde se habla de política, ven en Rafael Marín la mejor opción para Morena y quienes no lo conocían ya saben de él y de esto hay que darle gracias a Laura Aguilar, la coordinadora estatal de comunicación que parece jugarle la contra a la gobernadora y a Gino, porque su estrategia de dar línea para pegarle a Marín, en vez de ayudar a Gino le dieron publicidad gratuita al ex titular nacional de Aduanas.

Volviendo con el edificio de la 22 de Enero aquí en Chetumal, la clase trabajadora ve el mismo escenario de cuando les exigían no hablar de Carlos Joaquín. Al final ya saben la historia.
Por cierto, alguien sabe qué está haciendo la presidenta municipal de Puerto Morelos, Blanca Merari, porque no se ve nada de obra ni avances en el municipio más joven de Quintana Roo.


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