CIUDAD DEL CARMEN, CAMPECHE | La noche del 11 de julio de 2026, un grupo armado aprovechó el mal tiempo generado por la onda tropical número 17 para asaltar la Plataforma de Bombeo KU-H, dentro del complejo Ku Maloob Zaap, uno de los principales activos petroleros de Pemex en la Sonda de Campeche. Los asaltantes, fuertemente armados, vandalizaron áreas de trabajo, robaron Equipos de Respiración Autónoma (ERA), material contra incendios y despojaron a los trabajadores de carteras y teléfonos celulares. No se reportaron heridos, pero el incidente activó nuevamente las alarmas de inseguridad en el Golfo de México.
Este es solo el capítulo más reciente de una historia que se repite con alarmante frecuencia ya que según datos obtenidos por Pemex vía transparencia y reportes periodísticos, entre 2016 y 2025 se registraron al menos 442 robos, vandalismos e intrusiones en plataformas e instalaciones marinas de Pemex en el Golfo de México, principalmente en la Sonda de Campeche y Litoral de Tabasco, solo entre 2020 y 2025 se contabilizaron 266 incursiones, con un pico de 135 casos en 2025, casi el triple que en 2024.
Los complejos más afectados son Cantarell con 174 eventos y Abkatún-Pol-Chuc con 225 eventos. El asalto del 11 de julio se suma a otros recientes, como los de febrero de 2026 en Abkatún Alfa, Abkatún Delta y Zaap-D.


Las pérdidas directas por robo de equipos suman más de 261 millones de pesos entre 2020 y 2025. Solo en 2025 ascendieron a 75.1 millones de pesos, principalmente por la sustracción de ERA, herramientas y sistemas de seguridad, en 2022 se registró el pico anual con 108.6 millones.
Cada ERA puede costar entre 15,000 y más de 80,000 pesos o incluso más en modelos especializados. Cuando se roban decenas en un solo golpe, el daño económico es inmediato. A esto se suman costos indirectos: interrupciones operativas, refuerzo de vigilancia, reposición de equipo y riesgos de accidentes por falta de material de seguridad.
Hasta ahora, no se reportan muertes en estos asaltos a plataformas, la mayoría terminan sin heridos graves, aunque sí hay casos de trabajadores golpeados, retenidos o con crisis nerviosas, el daño es más psicológico y operativo, pues el personal vive con temor permanente en una zona que debería estar altamente vigilada.
A pesar de cientos de denuncias ante la Fiscalía General de la República (FGR), el número de detenidos es mínimo. En la gran mayoría de los casos, los asaltantes huyen en lanchas rápidas y no son capturados. No hay cifras oficiales consolidadas de detenciones recientes asociadas a estos “piratas modernos”.
Las autoridades y trabajadores los llaman “piratas modernos” y se trata de grupos armados que llegan en lanchas rápidas, muchas veces aprovechando el mal tiempo, las sospechas recaen en bandas locales con posible vínculo al crimen organizado, que actúan de forma organizada y selectiva priorizando ERA y equipo de alto valor.
La Secretaría de Marina (Semar) es la principal responsable de la vigilancia en la Sonda de Campeche, y tras varios incidentes, se han incrementado patrullajes con embarcaciones, drones y personal de seguridad física de Pemex.
En febrero de 2025 y 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum y Pemex anunciaron refuerzos específicos en la zona, sin embargo, los asaltos continúan, por ello trabajadores del Sindicato de Trabajadores Petroleros (STPRM, Sección 47) han exigido mayor presencia y protocolos más efectivos.
Pemex ha reporta coordinación con la FGR, pero los resultados en detenciones siguen siendo limitados, mientras tanto, el Golfo de México, una de las zonas más estratégicas para la producción petrolera nacional, sigue siendo vulnerable. Cada nuevo asalto no solo cuesta millones, sino que pone en riesgo la seguridad de cientos de trabajadores y la continuidad de la producción de crudo.

