La CFE, el vandalismo y el conveniente apagón de las responsabilidades
El Gato Maya
En el apagón de anoche que afectó a usuarios de Yucatán, Quintana Roo, Campeche y Chiapas, la CFE encontró rápidamente una explicación: “vandalismo”.
Y asunto arreglado… al menos para el comunicado oficial.
Según la empresa, dos líneas de alta tensión quedaron fuera de operación y, tras trabajos ininterrumpidos, el suministro fue restablecido al 100 por ciento. ¡Bien por los trabajadores que repararon los daños!, porque hicieron lo que tenían que hacer.
Pero aquí es donde este gato se pregunta ¿cómo pudo vulnerarse infraestructura estratégica al grado de afectar a cuatro estados?
Si realmente se trató de vandalismo, entonces la CFE debe explicar cómo ocurrió, qué medidas de seguridad existían y qué falló para que alguien pudiera dañar instalaciones de semejante importancia.
Porque decir “fue vandalismo” identifica al presunto responsable del daño, pero no explica la vulnerabilidad que permitió que ocurriera.
Es casi como decir: “No fue nuestra culpa; fueron los malos”.
¡Así cualquiera!
Porque mientras la CFE ofrece el “vandalismo” como explicación y pide “comprensión” a los usuarios, la ciudadanía podría pedir exactamente lo mismo a la empresa: comprensión para entender por qué un servicio esencial puede quedar interrumpido y, además, por qué una explicación tan breve pretende cerrar un asunto que apenas debería comenzar a investigarse.
Más aún cuando, a la hora de cobrar, la CFE no suele dejar demasiado espacio para la comprensión. El recibo llega con consumo calculado, fecha límite, recargos y, si el usuario incumple, hasta suspensión del servicio. Para cobrar, precisión milimétrica; para explicar una falla que deja a miles a oscuras, comprensión.
¡Qué conveniente!
Y no, este gato no cuestiona el trabajo de los técnicos ni pretende acusar a la CFE sin pruebas. Lo que cuestiona es que una contingencia pueda convertirse en una especie de salvoconducto para evitar preguntas incómodas.
Porque detrás de un apagón hay alimentos que pueden echarse a perder, medicamentos que requieren refrigeración, negocios paralizados y pérdidas económicas. Restablecer la electricidad es necesario, pero no borra las consecuencias ni responde por sí solo qué originó el problema.
Por eso, ahora corresponde investigar el supuesto vandalismo, identificar a los responsables y determinar si existieron fallas de vigilancia o seguridad. Si fueron delincuentes, que respondan los delincuentes; si hubo vulnerabilidades que facilitaron el daño, también habrá que revisar las responsabilidades institucionales.
Porque si “vandalismo” es la explicación y también el cierre del caso, este gato seguirá oliendo la trampa: alguien apagó la luz, pero alguien más parece empeñado en apagar las responsabilidades.
