pemex_deuda_proveedores_4t

REPORTE MAYA | REDACCIÓN | La deuda de Petróleos Mexicanos con sus proveedores y contratistas cerró el tercer trimestre de 2026 en 414,218 millones de pesos, una reducción de 19.9% respecto a los 517,098 millones registrados en septiembre de 2025. Ese descenso interanual, impulsado por recursos propios de la empresa y por esquemas de liquidez coordinados con el gobierno federal y Banobras, no oculta el salto estructural registrado desde el inicio de la Cuarta Transformación. Al tercer trimestre de 2018, en el último año del gobierno de Enrique Peña Nieto, el mismo pasivo ascendía a 118,044 millones de pesos. La cifra actual es 3.5 veces superior en pesos y, según cálculos de Carlos Ramírez, socio consultor de Integralia, equivale a unos 23,217 millones de dólares, casi cuatro veces el nivel de entonces.

El alivio de los últimos doce meses es real pero parcial. El saldo tocó un máximo histórico en septiembre de 2025 y desde entonces se ha recortado en alrededor de 103,000 millones de pesos. Sin embargo, en el propio tercer trimestre de 2026 el adeudo volvió a crecer 10.65% frente al cierre de junio, con un aumento cercano a 40,000 millones. Entre enero y septiembre la petrolera pagó más de 370,000 millones de pesos a proveedores y contratistas, recursos que provienen tanto de su generación de flujo como de programas de financiamiento de inversión. Elizabeth González, directora financiera, ha subrayado que la estrategia busca preservar la continuidad operativa y estabilizar la cadena de suministro. René Orozco, subdirector de Contabilidad y Fiscal, ha adelantado que se prepara un esquema similar al aplicado al cierre de 2025 para inyectar liquidez adicional.

Esa liquidez no llega con la velocidad ni en la magnitud que requieren muchas empresas. La Asociación Mexicana de Empresas de Servicios Petroleros (Amespac), que agrupa a firmas de exploración, perforación y servicios tecnológicos, ha documentado que los retrasos en pagos —incluyendo trabajos ejecutados en 2024 que todavía no se facturan por completo— han obligado a reducciones de actividad, procedimientos concursales y cierres. Rafael Espino, presidente de la asociación, ha señalado que en los últimos dos años se perdieron alrededor de 15,000 empleos en el sector de sus agremiados, con efectos multiplicadores en estados petroleros como Campeche, Tabasco y Veracruz. Las pymes son las más vulnerables: el retraso en el cobro las obliga a buscar financiamiento de emergencia para cubrir nómina, insumos y sus propias obligaciones con proveedores, elevando costos financieros y deteriorando su capacidad de competir por nuevos contratos.

El gobierno federal y Pemex han utilizado vehículos de factoraje y fondos coordinados con Banobras para liquidar porciones importantes de la deuda de 2025. Esos mecanismos permitieron abonos sustanciales, pero dejan pendientes de ejercicios anteriores y no impiden la acumulación de nuevos compromisos. Cualquier reestructuración o diferimiento adicional de plazos requiere negociación con los acreedores comerciales, un proceso que ha sido constante y no siempre fluido. Mientras tanto, la deuda financiera total de Pemex se ubicó en 77,600 millones de dólares al 30 de septiembre de 2026, nivel históricamente bajo tras recortes acumulados de más de 28,000 millones desde 2018. La compañía reportó una pérdida neta de alrededor de 10,800 millones de pesos en el tercer trimestre, menor a la del año anterior, pero aún condicionada por impuestos, deterioro de activos y variaciones cambiarias.

La reducción de la deuda financiera contrasta con la persistencia del pasivo comercial en niveles elevados. Ese desfase presiona la operación cotidiana de exploración, producción y refinación, donde la continuidad de los contratistas es indispensable. Las empresas más grandes pueden absorber temporalmente el desfase de liquidez; las medianas y pequeñas enfrentan un riesgo más inmediato de contracción o salida. Pemex sostiene que seguirá priorizando pagos con recursos propios y esquemas complementarios en coordinación con Hacienda y Energía. El saldo de 414,218 millones de pesos, no obstante, sigue siendo casi el cuádruple del registrado al arranque de la 4T y mantiene la cadena de suministro bajo tensión. Con datos de CEO/Alberto Martinez Escamilla


Siguenos en
Google News
Google News

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *