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REPORTE MAYA
REDACCIÓN

CANCÚN | Agencia SIM | Durante el mes de noviembre se registraron seis secuestros en Quintana Roo, con lo que la entidad acumula 51 casos en lo que va del año, de acuerdo con datos del Alto al Secuestro A. C. La cifra contrasta con la postura de la Fiscalía General del Estado (FGE), que asegura no contar con denuncias formales por este delito.

Según el Reporte Nacional de Secuestro 2025, elaborado por la organización civil, desde octubre de 2022, inicio de la actual administración federal, hasta la fecha, en Quintana Roo se han cometido 147 secuestros, lo que refleja una tendencia sostenida al alza en los últimos años.
Evolución anual y mensual del delito.

El informe detalla que en 2022 se documentaron ocho casos, mientras que en 2023 la cifra aumentó a 33. Para 2024, el número escaló a 55 secuestros, y en lo que va del 2025 ya se contabilizan 51 eventos de privación ilegal de la libertad.

En el desglose mensual del presente año, enero cerró con tres casos, febrero con dos, marzo con cuatro, abril con siete, mayo con seis, y junio y julio registraron dos cada uno.

En agosto se reportaron tres secuestros, septiembre sumó cinco, octubre alcanzó el pico más alto con 11 casos, mientras que noviembre cerró con seis. Las cifras correspondientes a diciembre se darán a conocer hasta el próximo año.

Con estos números, Quintana Roo se ubicó en el quinto lugar nacional por incidencia de secuestros durante noviembre. El primer sitio lo ocupó Sinaloa con 12 casos, seguido del Estado de México con 11. Chihuahua y Veracruz empataron en el tercer lugar con 10 cada uno, mientras que Sonora se posicionó en cuarto sitio con nueve.

Aunque la FGE ha señalado que no existen carpetas de investigación abiertas por secuestro, Alto al Secuestro A. C. aclaró que su metodología se basa en informes de autoridades federales, estatales y municipales, investigaciones propias y el seguimiento de notas periodísticas, lo que permite documentar casos que no siempre llegan al ámbito ministerial.

La organización recordó que el delito de secuestro no se limita únicamente a la privación de la libertad de personas, sino que en algunos casos incluye la retención de mascotas o animales de compañía, como mecanismo de presión para obtener dinero u otros bienes a cambio de su liberación.

De acuerdo con la organización civil, la desconfianza hacia las autoridades, derivada de presuntos vínculos con grupos delictivos, así como la falta de garantías de seguridad para víctimas y familiares, continúan siendo factores que desalientan la denuncia formal, lo que impide dimensionar con precisión la magnitud real del problema.


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