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CANCÚN | El Aeropuerto Internacional de Cancún registró el martes 15 de septiembre de 2026 apenas 286 operaciones aéreas, la cifra más baja en al menos dos décadas si se excluyen periodos extraordinarios como la pandemia de covid-19 o los efectos directos de huracanes. Según datos divulgados por Grupo Aeroportuario del Sureste (ASUR), ese día se contabilizaron 143 llegadas —73 nacionales y 70 internacionales— y 143 salidas con la misma distribución. La magnitud del descenso resulta evidente cuando se contrasta con los picos históricos: el 17 de diciembre de 2022 la terminal llegó a programar 719 operaciones en una sola jornada, en su mayoría internacionales.

La contracción no es un fenómeno aislado de un martes de temporada baja. Entre enero y agosto de 2026 el aeropuerto movilizó 5.7 por ciento menos pasajeros que en el mismo lapso de 2025, lo que equivale a una pérdida de alrededor de 1.2 millones de viajeros. En agosto la caída se acentuó: la terminal atendió 2 millones 108 mil 534 pasajeros, 9.3 por ciento menos que en agosto del año anterior. El segmento internacional concentró el mayor retroceso, con una contracción del 15 por ciento: pasó de 1 millón 402 mil 782 pasajeros a 1 millón 192 mil 427. El tráfico nacional también mostró debilidad, aunque de menor intensidad.

Estos números confirman una tendencia que ya se venía gestando desde 2024. Después de alcanzar su máximo histórico en 2023, con más de 32 millones de pasajeros, la terminal cerró 2024 con 30.4 millones y 2025 con 29.3 millones. 2026 avanza como el tercer año consecutivo sin crecimiento.

Especialistas y reportes del sector coinciden en que la contracción responde a una combinación de factores de oferta y demanda, más que a un único elemento. El más visible ha sido la reducción de capacidad aérea desde Estados Unidos, principal mercado emisor. La salida del mercado de Spirit Airlines, que cesó operaciones a principios de mayo de 2026, eliminó de golpe una porción significativa de asientos de bajo costo. Spirit operaba decenas de frecuencias semanales hacia Cancún desde múltiples ciudades estadounidenses. Otras aerolíneas —American, United, Delta, Southwest, Alaska, Frontier y JetBlue, entre otras— también recortaron frecuencias o capacidad en rutas específicas durante la temporada de verano.

Análisis del Centro de Investigación Avanzada en Turismo Sostenible (STARC) de la Universidad Anáhuac Cancún estimaron una reducción de cerca de 900 mil asientos desde Estados Unidos hacia los destinos de Quintana Roo solo para el verano de 2026.

A la menor oferta se suma una demanda más moderada desde el mercado estadounidense. Factores como la inflación en ese país, el encarecimiento de los boletos aéreos por el alza en el precio de la turbosina y una mayor competencia de otros destinos del Caribe y de playas fuera de la región han influido en las decisiones de viaje.

El fortalecimiento del peso mexicano frente al dólar —el llamado “superpeso”— ha restado competitividad al destino: los visitantes estadounidenses y canadienses reciben menos pesos por cada dólar, lo que eleva el costo relativo de hospedaje, alimentos y servicios.Otro elemento recurrente en los análisis es el sargazo. Las arribazones masivas de esta macroalga en las costas de Quintana Roo han afectado la experiencia de playa, especialmente en la temporada de verano, y generan molestias visuales y olfativas que algunos turistas ponderan al elegir destino. Aunque el problema no es exclusivo de Cancún ni nuevo, su intensidad en 2026 se menciona como un factor que ha agravado la percepción del producto turístico.

También la violencia en el estado es legítima y aparece en varios diagnósticos del sector. Quintana Roo ha enfrentado en los últimos años episodios de violencia relacionada con el crimen organizado, incluyendo operativos y enfrentamientos que, aunque en su mayoría ocurren fuera de las zonas hoteleras, generan titulares y actualizaciones de alertas de viaje.

El Departamento de Estado de Estados Unidos mantiene para Cancún y buena parte de Quintana Roo la categoría de “ejercer mayor precaución” (nivel 2), la misma que aplica a varios destinos europeos.Autoridades estatales reportan avances en seguridad. La Secretaría de Seguridad Ciudadana de Quintana Roo ha informado reducciones significativas en homicidios dolosos en periodos recientes. En las zonas turísticas —especialmente la zona hotelera de Cancún— opera un dispositivo permanente de Guardia Nacional, policía turística y seguridad privada de los resorts.

Incidentes que involucran directamente a turistas extranjeros siguen siendo relativamente poco frecuentes en comparación con el volumen de visitantes, pero la percepción de inseguridad viaja más rápido que las estadísticas.

Expertos como Francisco Madrid, director del STARC, incluyen la percepción de inseguridad entre los factores que explican la caída, junto con el sargazo, la menor conectividad, la competencia de otros destinos y el tipo de cambio. No la señalan, sin embargo, como la causa principal. Reportes periodísticos y análisis de consultores de aviación coinciden en que la reducción de asientos y la moderación de la demanda estadounidense pesan más en las cifras de 2026.

Algunos operadores hoteleros y de aviación también mencionan problemas de servicio, como el transporte terrestre y la percepción de precios elevados, como elementos que erosionan la competitividad.En síntesis, la violencia y la percepción de inseguridad sí influyen en la decisión de algunos viajeros, particularmente de mercados sensibles a las alertas oficiales.

No son, según la evidencia disponible hasta septiembre de 2026, el factor determinante de la caída de operaciones y pasajeros. La contracción responde a un fenómeno multifactorial en el que la oferta aérea, las condiciones económicas de los mercados emisores, el tipo de cambio y problemas ambientales locales se combinan con una imagen de seguridad que sigue siendo un activo frágil.

El aeropuerto y el destino enfrentan ahora el reto de recuperar conectividad de cara a la temporada de invierno, periodo en el que tradicionalmente se concentran los mayores flujos internacionales. Aerolíneas como JetBlue han anunciado ajustes y refuerzos de frecuencias, y autoridades locales confían en que la temporada alta permita revertir, al menos parcialmente, la tendencia negativa registrada entre mayo y agosto.

El volumen absoluto de pasajeros sigue siendo elevado en términos históricos, pero la pérdida de ritmo respecto a los años posteriores a la pandemia ya genera preocupación en el sector hotelero, aéreo y comercial de la región.


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