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CDMX | La estrategia del gobierno federal y de Petróleos Mexicanos (Pemex) para sostener y aumentar la producción de hidrocarburos se concentra en los contratos de desarrollo mixtos. El Plan de Desarrollo del Sector de Hidrocarburos (Pladeshi), elaborado por la Secretaría de Energía (Sener), fija como meta alcanzar 1.8 millones de barriles diarios de hidrocarburos líquidos y 5,000 millones de pies cúbicos diarios de gas natural.

El plan contempla 21 proyectos de desarrollo mixto. De ellos, siete se encuentran en etapa de preparación, nueve ya fueron adjudicados y firmados, y cinco están en proceso de preparación para su adjudicación. Sin embargo, según el reporte trimestral más reciente al cierre del segundo trimestre del año, solo cuatro de los contratos adjudicados registran avances operativos: Agua Fría, Madrefil-Bellot, Sini-Caparroso y Tamaulipas Constituciones.

Un esquema con participación privada restringida
Los contratos de desarrollo mixto permiten a la Sener otorgar de manera exclusiva a Pemex el derecho de realizar actividades de exploración y extracción de hidrocarburos en un área de asignación específica. La petrolera estatal complementa sus capacidades técnicas, financieras o de ejecución mediante asociaciones con empresas privadas. El objetivo es desarrollar proyectos de alta complejidad compartiendo riesgos, costos y conocimientos técnicos, maximizar el valor de los hidrocarburos para el país, atraer inversión extranjera directa y fortalecer la transferencia tecnológica.

La cartera incluye campos de petróleo y gas, tanto maduros como nuevos, ubicados en áreas terrestres, aguas someras y aguas profundas. Las actividades previstas abarcan perforaciones, terminaciones de pozos y reparaciones mayores. Pemex proyecta que, una vez desarrollados los 21 contratos, estos aporten hasta 450,000 barriles diarios de aceite en su punto máximo de producción, previsto hacia 2033. Para este año, la empresa espera incorporar 90,000 barriles diarios mediante este esquema.

Estos contratos se han convertido en uno de los principales mecanismos de participación de empresas privadas en el sector después de la cancelación de las rondas petroleras en 2019.

Críticas por escaso atractivo
Aunque varias empresas han mostrado interés, el esquema ha sido cuestionado por resultar poco atractivo para las grandes petroleras que operaron en México durante las rondas. Merlín Cochran, director general de la Asociación Mexicana de Empresas de Hidrocarburos (Amexhi), señaló que los contratos mixtos resultan atractivos principalmente para ciertas empresas enfocadas en el desarrollo de campos maduros. Durante el foro “Inversión en Infraestructura como Detonador de Crecimiento: Oportunidades del Plan México”, organizado a inicios de septiembre por el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Cochran indicó que los contratos mixtos y los campos maduros no son la única forma de participación privada y que se analizan otros esquemas.

Una fuente con conocimiento del tema, que pidió no ser citada, explicó a Expansión que los contratos mixtos tampoco resultan atractivos porque la recuperación de costos para el privado está limitada al 30%, con un margen de negociación máximo del 40% siempre que sea aprobado por el consejo de administración de Pemex. “Hacen falta unos lineamientos para regular los contratos mixtos. No entendemos la lógica; si bien se busca fortalecer a Pemex, los contratos petroleros alrededor del mundo reconocen que es un negocio de alto riesgo y es necesario tener condiciones atractivas”, afirmó la fuente.

El contraste con las rondas petroleras
Las rondas petroleras surgieron tras la reforma energética de 2013. Permitieron licitar áreas a grandes petroleras privadas para trabajos de exploración que, en caso de éxito, se convertirían en campos productivos. Si la exploración no resultaba exitosa o comercialmente viable, las pérdidas eran asumidas íntegramente por el privado, sin afectar a Pemex. Se realizaron tres rondas que derivaron en la adjudicación de 103 contratos en áreas terrestres, aguas someras y aguas profundas.

Al cierre de 2024, estos contratos habían generado ingresos por 12,271 millones de dólares, mientras que las inversiones acumuladas a febrero de 2025 ascendían a 18,969 millones de dólares. El esquema fue cancelado en 2019, al inicio de la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador, con el argumento de que no había entregado los resultados esperados y reducía el papel de Pemex. Empresas como Eni, Chevron, Shell, BP, ExxonMobil y Repsol participaron en las rondas; actualmente ninguna de ellas figura relacionada con los contratos mixtos adjudicados.

El reto por delante
El desafío para Pemex consiste en demostrar que el esquema de contratos mixtos puede traducirse en inversiones concretas, actividad operativa significativa y nueva producción. Mientras la petrolera busca ampliar la participación privada para alcanzar sus objetivos de producción, los primeros contratos todavía muestran avances limitados y persisten dudas entre empresas del sector sobre las condiciones para invertir. El cumplimiento de las metas del Pladeshi dependerá en buena medida de la capacidad de resolver estas restricciones y generar confianza en un entorno de alto riesgo técnico y financiero. Con información de Diana Gante/Expansión


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