El agua que ya no corre libre: la batalla por los ríos ocultos que el Tren Maya perforó
REPORTE MAYA
REDACCIÓN
PLAYA DEL CARMEN | Bajo la superficie de la selva maya, donde el agua dulce fluye en laberintos de piedra caliza que conectan cenotes, cavernas y conductos interconectados a lo largo de cientos de kilómetros, un grupo de ambientalistas y especialistas en hidrogeología ha librado durante años una batalla silenciosa pero persistente. El detonante fue la construcción del Tren Maya, particularmente el Tramo 5, que perforó el frágil suelo kárstico con miles de pilotes de acero y concreto, fragmentó ecosistemas y aceleró la presión urbana sobre el acuífero más importante de la península de Yucatán. Hoy, esa lucha cristaliza en un proyecto inédito: la Reserva de los Grandes Ríos Subterráneos de Quintana Roo, una figura de protección federal que busca blindar aproximadamente tres millones de hectáreas del subsuelo, equivalentes a cerca del 66 por ciento del territorio estatal.
Guillermo D’Christy, presidente de las organizaciones Selvame MX y Cenotes Urbanos, y consultor en calidad de agua, explicó en entrevista que el gobierno federal ya autorizó avanzar con la iniciativa. El estudio técnico justificativo, elaborado con el respaldo de especialistas y en coordinación con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), se encuentra en etapa avanzada. Una vez concluido, iniciará la fase de socialización con hoteleros, sociedad civil y autoridades municipales, con el objetivo de armonizar la reserva con instrumentos locales como los Programas de Desarrollo Urbano (PDU) y los Programas de Ordenamiento Ecológico Local (POEL). El proceso culminará con una consulta pública abierta a la ciudadanía.

La reserva pretende proteger a un horizonte de 100 años el acuífero kárstico y los dos sistemas de cuevas inundadas más extensos del planeta: Sac Actun y Ox Bel Ha. Estos sistemas, junto con otros como K’oox Baal, concentran más de 1,800 kilómetros de galerías exploradas y albergan especies endémicas adaptadas a la oscuridad, además de vestigios arqueológicos de presencia humana milenaria. D’Christy subrayó que no se trata de un decreto que “por arte de magia” proteja los cenotes, sino de un instrumento legal que obligue a una mayor conciencia en la extracción de agua y el manejo de descargas residuales. “Pudiera ayudar a proteger el Gran Acuífero Maya”, afirmó.
El origen de la urgencia: el Tren Maya y el suelo que se deshace
La propuesta no nació en un vacío. Desde 2022, colectivos como Sélvame del Tren (hoy Selvame MX) y Cenotes Urbanos documentaron los impactos del megaproyecto ferroviario impulsado por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. En el Tramo 5, que recorre la Riviera Maya entre Cancún y Tulum, se instalaron alrededor de 15 mil pilotes de acero y concreto para elevar la vía sobre el terreno kárstico, extremadamente poroso y lleno de cavidades. Reportes de misiones civiles de observación y de los propios activistas señalan que al menos 125 cenotes y cavernas fueron perforados o fragmentados. Algunos pilotes vertieron cemento directamente en los ríos subterráneos; otros muestran signos de corrosión y desintegración, liberando óxidos de hierro y metales que alteran la química del agua.

Estudios independientes y testimonios de buzos como José Urbina Bravo han registrado turbidez, presencia de hidrocarburos, grasas y cambios en la transparencia de los cuerpos de agua. La deforestación asociada —calculada por organizaciones en varios millones de árboles y miles de hectáreas de selva— fragmentó corredores biológicos esenciales para el jaguar, el tapir y otras especies. La pérdida de cobertura vegetal reduce la capacidad de recarga del acuífero y aumenta el riesgo de colapsos y contaminación por escorrentías. D’Christy ha insistido en que estos daños, sumados al desarrollo inmobiliario desordenado y a las descargas residuales sin tratamiento adecuado (un problema previo que se agravó), impulsaron la aceleración del proyecto de reserva.
El Gran Acuífero Maya, que se extiende por gran parte de la península, representa una de las mayores reservas de agua dulce del país y abastece a millones de personas, así como a ecosistemas costeros y al Sistema Arrecifal Mesoamericano. La porosidad del karst significa que cualquier contaminante se mueve con rapidez; no hay filtros naturales robustos. Especialistas advierten que la contaminación por nutrientes (nitrógeno y fósforo) ya genera eutrofización que afecta lagunas, ríos y el arrecife.

Una reserva subterránea pionera.
De concretarse, la Reserva de los Grandes Ríos Subterráneos sería la primera de su tipo en México y una de las primeras a nivel mundial enfocada prioritariamente en el subsuelo. El polígono preliminar abarca desde la zona de influencia de Sian Ka’an hacia el norte, cruzando municipios clave de la costa oriental. Conanp participa en la integración de información y el proceso contempla alrededor de 12 pasos administrativos, entre ellos el estudio previo justificativo, la socialización y la consulta pública.
Roberto Rojo, integrante de Cenotes Urbanos e impulsor temprano de la iniciativa, ha señalado que el perímetro bajo consideración federal es incluso mayor al propuesto originalmente. La complejidad radica en conciliar la protección del acuífero con el crecimiento urbano y turístico de una región que recibe decenas de millones de visitantes al año. La reserva no busca detener el desarrollo, sino ordenarlo: zonas núcleo de protección estricta y áreas de uso regulado con lineamientos más rigurosos sobre construcciones, extracción de agua y tratamiento de residuales. También se ha propuesto de manera paralela la creación de corredores como Xaman Há para conectar áreas protegidas existentes.



Ambientalistas y científicos coinciden en que el decreto sería un paso importante, pero insuficiente por sí solo. La vigilancia, la aplicación de normas más estrictas (como las actualizaciones a la NOM sobre descargas residuales) y la coordinación entre los tres niveles de gobierno serán determinantes. Mientras el estudio técnico avanza y se prepara la socialización, la red de ríos subterráneos sigue recibiendo la presión del turismo masivo, la expansión inmobiliaria y las secuelas de las obras ferroviarias. La lucha de años de colectivos como Selvame MX y Cenotes Urbanos ha logrado llevar el tema del “Himalaya de los ríos subterráneos” del fondo de las cavernas a la mesa de las autoridades federales. El resultado, advierten, definirá la seguridad hídrica de la región por generaciones. Archivo Reporte Maya / SIM

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