Detienen a Justo Rivera en Mérida, la FGR lo acusa de lavado de dinero para el crimen organizado
Una investigación federal contra el lavado de dinero culminó con el arresto en Mérida de Justo Rivera Parrazales, empresario farmacéutico ligado al desvío de recursos públicos durante la administración del exgobernador de Chiapas, Rutilio Escandón Cadenas, poseía un emporio de propiedades y autos de lujo valuados en más de 145 millones de pesos que servían como fachada corporativa.
REPORTE MAYA | REDACCIÓN | Justo Aurelio Rivera Parrazales, empresario tabasqueño del sector salud y automotriz, fue detenido la madrugada del viernes 17 de julio de 2026 en Mérida, Yucatán, por elementos de la Secretaría de Marina (Semar) y la Fiscalía General de la República (FGR). La operación, encabezada por la Fiscalía Especializada en Investigación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita, Falsificación y Alteración de Moneda y Fiscales, incluyó cateos simultáneos en al menos cuatro predios y el aseguramiento de vehículos de lujo, relojes de alta gama y otros bienes.
Un juez de control autorizó el 15 de julio las órdenes de cateo para el centro de Mérida en el pedio en calle 33-A Nº 472-D, donde operaba Inmedicen un comercio de equipo médico; una más en el Fraccionamiento Residencial La Rejoyada, Komchén en una casa habitación en lote 183, calle Ciruelos; un tercero en bodegas sobre la carretera Komchén-Kikteil, predio con tablaje catastral 33783, donde se resguardaban vehículos de lujo y por último en colonia San Ramón Norte en la vivienda de la calle 29 Nº 315, donde fue capturado Rivera Parrazales alrededor de las 3:45 a.m., junto con uno de sus hijos según versiones extraoficiales.

Los uniformados también aseguraron en los inmuebles 15 vehículos de alta gama, una caja fuerte, dos armas de fuego, cartuchos, una bolsa con metanfetamina, numerario en dólares, joyería.
Así como dispositivos de banca electrónica, equipos de comunicación y de cómputo con un valor de 145 millones de pesos, lo que debilita la estructura financiera de los grupos delictivos.
El detenido fue trasladado a las instalaciones de la FGR en Mérida y posteriormente a la Ciudad de México para ser presentado ante un juez federal.

Rivera Parrazales, junto con lo asegurado, fue puesto a disposición del agente del Ministerio Público quien continuará con las investigaciones y determinará su situación jurídica.
Rivera Parrazales es descrito como un empresario de aproximadamente 1.70 m, tez blanca, cabello negro con canas y complexión robusta. Está registrado con al menos cuatro empresas en Chiapas: Industrias Médicas Chiapanecas: Diagnosis Centro de Diagnóstico Integral; Inmedicen, la que operaba en Mérida y otras entidades relacionadas con el sector salud.
Su actividad principal giraba en torno al suministro de equipo médico, insumos y servicios de diagnóstico, sectores que recibieron presupuestos millonarios durante la administración de Rutilio Escandón Cadenas como gobernador de Chiapas (2018-2024).

Las investigaciones periodísticas y las hipótesis de la FGR lo señalan como presunto prestanombres y proveedor clave del sector salud en Chiapas durante el gobierno de Escandón y se le investiga por un supuesto esquema de desvío de recursos públicos y lavado de dinero.
Reportes indican que las empresas de Rivera Parrazales habrían tenido acceso privilegiado a contratos de salud estatal, en un contexto de presunta corrupción que involucraría también a funcionarios del sector como el exsecretario de Salud chiapaneco José Manuel “Dr. Pepe” Cruz.

Aunque no hay condenas firmes públicas hasta el momento, las pesquisas federales apuntan a que Rivera operaba como fachada para canalizar recursos públicos hacia patrimonios privados, con posterior lavado a través de bienes de lujo y propiedades en varios estados.
Uno de los capítulos más novelescos del caso ocurrió en marzo de 2025, varios medios reportaron inicialmente que Rivera Parrazales había sido ejecutado a la salida de un bar en Querétaro, junto a otras personas, supuestamente por un comando del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Sin embargo, versiones posteriores, respaldadas incluso por fuentes de Morena en Yucatán, desmintieron su muerte. Se especuló que habría fingido el asesinato para evadir la acción de la justicia ante investigaciones en curso por corrupción. Su “resurrección” en Mérida en julio de 2026 confirma que las versiones de su fallecimiento eran falsas.
Además, se le han atribuido posibles vínculos con el Cártel del Noreste y con el asesinato en Mérida el pasado septiembre 2024, del empresario automotriz José Ángel Dávila Bernal, en el contexto de supuestas redes de lavado de dinero a través de autos de lujo.

El caso Rivera Parrazales se inscribe en un patrón más amplio de investigaciones sobre contratos de salud durante la “4T” en estados como Chiapas y Tabasco. Empresas proveedoras del sector público recibieron millonarios recursos en pandemia y pospandemia, con denuncias recurrentes de sobreprecios, prestanombres y falta de entrega de insumos.
La presencia de Rivera en Mérida, ciudad que se ha convertido en refugio de empresarios y personas de alto perfil, y sus propiedades en Yucatán sugieren una estrategia de diversificación geográfica de activos.

El empresario Rivera Parrazales es acusado de articular esquemas de lavado de dinero mediante empresas fachada, y el decomiso de bienes por 145 millones de pesos representa un golpe financiero clave contra la organización criminal Cártel del Noreste.

La principal línea de investigación apunta que Justo Rivera Parrazales, está ligado al lavado de dinero de la delincuencia organizada.
