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PUERTO VALLARTA | Una de las fuentes de ingresos más lucrativas y menos visibles del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) no está en los laboratorios de fentanilo ni en los puntos de venta de droga. Está en los resorts turísticos de Puerto Vallarta y la costa de Nayarit.

Allí, a través de un sofisticado esquema de fraude con tiempos compartidos, el cártel ha defraudado a más de 6.000 ciudadanos estadounidenses y canadienses —en su mayoría adultos mayores— por una cifra que supera los 400 millones de dólares.

El reportaje de El País, publicado este 11 de agosto de 2026, documenta con testimonios y documentos cómo, pese a las sanciones de Estados Unidos, el fraude sigue operando casi seis meses después.

Es un laberinto sin salida diseñado para seguir cobrando a las víctimas que intentan recuperar su dinero.Qué son los tiempos compartidos y cómo se convirtieron en arma del CJNG.

Un tiempo compartido es el derecho a usar un alojamiento turístico durante una o varias semanas al año a cambio de un pago inicial y cuotas de mantenimiento.

En destinos como Puerto Vallarta y Nayarit, el CJNG tomó control de este negocio legal y lo transformó en una máquina de estafas. El modus operandi es de manual: Representantes de ventas o call centers contactan a dueños de tiempos compartidos y les ofrecen comprarles sus membresías a precios muy superiores al valor real, o les venden nuevas membresías con la promesa de altas ganancias.

Las víctimas firman contratos y pagan sumas importantes, en un caso documentado, cerca de 30.000 dólares por una membresía en Kovay Gardens. Cuando llega el momento de cobrar lo prometido, aparecen las excusas. Luego, nuevas “empresas” o supuestos despachos de abogados contactan a las víctimas ofreciendo “solucionar” el incumplimiento… a cambio de más pagos por impuestos, aranceles, altas en el SAT o trámites legales. Los documentos que entregan —comprobantes del SAT, recibos del Gobierno de la Ciudad de México, estados de cuenta bancarios— son falsos.

    El abogado especialista en fraudes fiscales Luis Pérez de Acha, tras revisar varios de estos papeles, fue categórico: “Son completamente falsos. No tienen sentido jurídico ni administrativo”.

    Uno de los complejos señalados es Kovay Gardens, en La Cruz de Huanacaxtle, Nayarit. El 19 de febrero de 2026, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó una red de 17 empresas e individuos vinculados a este resort y a otras operaciones en Puerto Vallarta y Nayarit, por su relación con el CJNG.

    El fundador del complejo, Carlos Humberto Rivera Miramontes, es señalado por tener “un largo historial de colaboración voluntaria con narcotraficantes”.

    Tras las sanciones, Kovay Gardens desactivó sus sitios web y canales oficiales. Sin embargo, días después envió un correo a sus miembros anunciando el cambio de dominio a “Selvara Signature Collection”, un alias de otra empresa también sancionada.

    Las víctimas siguen recibiendo llamadas y correos de empresas con nombres corporativos formales, Blue Sky Realty, Title Escrow Services, Boutique Private Residence Club, despachos de abogados en Monterrey y compañías inmobiliarias supuestamente ubicadas en Filadelfia, que les prometen recuperar cientos de miles de dólares… si pagan primero “impuestos” o “aranceles” de varios miles de dólares.

    Testimonios del laberintoLaura (nombre ficticio) compró una membresía en Kovay Gardens en marzo de 2025. Le prometieron más de 100.000 dólares por la venta de sus otros tiempos compartidos al cabo de un año. Cuando llegó la fecha, solo recibió excusas y, finalmente, silencio.

    “Me di cuenta de que era una estafa”, cuenta.Jeremiah vivió una segunda etapa del fraude. Le exigieron pagos por “alta en el SAT” y “impuestos estatales”.

    Los recibos que le enviaron apuntaban a una empresa inexistente y a documentos del Gobierno de la Ciudad de México para una propiedad en Nayarit.

    BBVA confirmó a El País que los estados de cuenta que le mostraron presentaban “inconsistencias” y que no existe el producto llamado “cuenta transfronteriza”.

    Maxine fue contactada por un supuesto despacho de abogados de Monterrey que se presentaba como representante del desarrollador.

    Le ofrecieron más de 200.000 dólares de “indemnización”… si pagaba antes los trámites.Grupos de afectados en Facebook coinciden en el patrón: siempre hay una nueva promesa y siempre hay un nuevo cobro previo.

    El dinero del cártelSegún el fiscal adjunto Thyssen Duva, del Departamento de Justicia de Estados Unidos, “este sofisticado esquema generó una fortuna ilícita que el CJNG utilizó para financiar sus operaciones: traficar drogas, comprar armas y pagar sobornos”.

    Las sanciones de febrero de 2026 y las acciones de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) en México congelaron cuentas y bloquearon empresas. Pero el reportaje de El País demuestra que el esquema se adaptó: cambió de nombres, abrió nuevas empresas pantalla y siguió cobrando.

    El laberinto sigue abierto. Las víctimas, atrapadas entre la esperanza de recuperar su dinero y el miedo a perder aún más, continúan recibiendo llamadas. Y el Cártel Jalisco Nueva Generación, pese a la presión de Washington, mantiene una de sus fuentes de financiamiento más silenciosas y rentables


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