Hallan otro centro de exterminio del crimen organizado en Nayarit: incineraban cuerpos con diésel, gasolina y jabón; arrojaban los huesos a un riachuelo
TEPIC | La Fiscalía General del Estado de Nayarit procesa desde el 3 de octubre de 2026 un predio en la localidad de La Curva (también referida en algunos reportes como zona de La Cueva), en el municipio de Xalisco, identificado oficialmente como un presunto centro de exterminio por incineración. En el mismo terreno se localizó una fosa clandestina con cuerpos de reciente temporalidad. El hallazgo, confirmado por la fiscal general Elvia Ludmila Heredia Verdugo en conferencia de prensa, suma un nuevo capítulo a la crisis de desapariciones y violencia extrema que atraviesa el país y, en particular, la región occidente.
Según detalló la fiscal, en el sitio se encontró una hornilla artesanal. Sobre ella se colocaba un tambo metálico que se llenaba con diésel, gasolina y jabón. El jabón servía para que el combustible se adhiriera mejor a la piel y a las telas de las víctimas. Los cuerpos se quemaban hasta carbonizar los huesos; después, los fragmentos óseos resultantes eran arrojados a un riachuelo cercano para eliminar evidencias. En la zona se han recuperado restos óseos calcinados, prendas de vestir y otros indicios. En paralelo, peritos trabajan en una fosa donde hay cuerpos de inhumación reciente, de los que se buscan perfiles genéticos para su posible identificación.
“Desde el día 3 de octubre estamos procesando un centro de exterminio por incineración”, declaró Heredia. Y fue más lejos al establecer el paralelismo con uno de los hallazgos más impactantes de los últimos años: “Tenemos otra versión del Rancho Izaguirre: los están quemando”. El Rancho Izaguirre, ubicado en Teuchitlán, Jalisco, y localizado públicamente por el colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco en marzo de 2025 (tras un cateo previo de la Guardia Nacional en septiembre de 2024), operó como centro de adiestramiento y reclutamiento del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Allí se hallaron cientos de prendas, zapatos, mochilas, restos óseos calcinados y evidencias de que el lugar también servía para el exterminio. Varios reportes vinculan el predio de Xalisco con operaciones del mismo grupo criminal.
Desde el sábado 4 de octubre, integrantes del Colectivo Familias Unidas por Nayarit (Cofaunnay) y otras madres buscadoras se incorporaron a las labores periciales junto al personal especializado de la fiscalía. Su trabajo se centra en el rastreo del terreno, la recolección de indicios, la catalogación de prendas y objetos, y el acompañamiento en la extracción de muestras. Hasta el momento no se ha hecho pública una cifra precisa de víctimas ni identidades confirmadas; las autoridades continúan con el procesamiento forense y genético.
El modus operandi documentado en Xalisco se alinea con patrones ya conocidos en otras regiones del país. Las fiscalías y los colectivos han identificado dos modalidades principales de desaparición forzada y ocultamiento de cuerpos por parte del crimen organizado:Fosas de inhumación directa: excavaciones en terrenos baldíos, fincas abandonadas o zonas de difícil acceso.
Sitios de incineración o disolución: predios adaptados con contenedores metálicos, hornillas artesanales, combustibles y sustancias químicas (como el jabón en este caso) diseñados para destruir evidencia de forma rápida y sistemática. Los restos óseos se dispersan en arroyos, ríos o se entierran de manera fragmentaria.

Estos métodos buscan borrar rastros y dificultar la identificación, lo que agrava el sufrimiento de las familias que buscan a sus desaparecidos.El mapa nacional de las fosas clandestinasEl hallazgo de Nayarit no es un caso aislado. De acuerdo con registros de organizaciones como Causa en Común, la Plataforma Ciudadana de Fosas y reportes de fiscalías estatales, la mayor concentración de fosas clandestinas y restos exhumados se ha documentado históricamente y en años recientes en entidades del Pacífico, noroeste y centro del país.
Entre las que destacan de manera recurrente:
Sinaloa: lidera en volumen de puntos de entierro e inhumaciones clandestinas en la región del Pacífico. Colectivos como Por las Voces Sin Justicia mantienen labores activas de rastreo.
Jalisco: concentra cifras altas de víctimas recuperadas, especialmente en la Zona Metropolitana de Guadalajara (Tlajomulco de Zúñiga y Zapopan destacan en operativos). El Rancho Izaguirre es el caso más mediático, pero no el único.
Sonora y Baja California Sur: hallazgos constantes en terrenos desérticos y periferias urbanas.
Guanajuato: puntos recurrentes en el corredor industrial (Irapuato, Celaya, Silao).
Estado de México: múltiples puntos de procesamiento en municipios del Valle de México.
Otros estados con presencia significativa a lo largo de los años incluyen Guerrero, Veracruz, Colima y Chihuahua. Monitoreos recientes de Causa en Común (primer cuatrimestre de 2026) documentaron alrededor de 157 hallazgos de fosas con al menos 250 restos humanos, concentrados principalmente en Sinaloa, Sonora, Baja California Sur, Estado de México y Guanajuato. Cifras acumuladas de distintas fuentes (medios, fiscalías y organizaciones) hablan de miles de fosas localizadas desde 2006, con tensiones entre los números reportados por autoridades y los documentados por prensa y colectivos.
México enfrenta una crisis de desapariciones que supera las 130 mil personas registradas como desaparecidas o no localizadas, según datos del Registro Nacional y reportes de organizaciones. Las madres y colectivos buscadores se han convertido en los principales actores de la búsqueda efectiva, a menudo ante la lentitud o las limitaciones de las instituciones. El propio caso de Xalisco comenzó a procesarse tras denuncias y la participación de las familias.
La investigación en Nayarit permanece abierta por los delitos de secuestro, homicidio y profanación de cadáveres. Las autoridades continúan con la recuperación de indicios, el análisis genético y el procesamiento de la zona de incineración y la fosa. Mientras tanto, el predio de La Curva se suma a la larga lista de sitios que evidencian cómo el crimen organizado ha industrializado la desaparición y la eliminación de cuerpos en distintas regiones del país. Una más de tantas.

