Los caballeros de la noche, la agrupación que ajusticia al estilo de Batman en Lagos de Moreno
Cinco personas han sido detenidas en dos semanas por presuntos robos de motocicletas. Han sido golpeadas y atadas a farolas con la palabra “rata” escrita sobre sus cuerpos. La Secretaría de Seguridad investiga a estos supuestos vigilantes
GUDALAJARA | Andrés Rodríguez | Las últimas dos semanas, las escenas que se han visto en las calles de Lagos de Moreno parecen sacadas de las páginas de un cómic. Presuntos ladrones de motocicletas amarrados a postes de luz con cinta adhesiva con las palabras “rata” o “ratero” escritas en su cuerpo. Junto a ellos, el vehículo que supuestamente fue recuperado de un robo. El modus operandi de este misterioso justiciero, al que los medios y las personas han bautizado como el Batman de Lagos de Moreno o Los caballeros de la noche –ya que se sospecha que pueden ser más de uno–, ha registrado cinco casos desde el 13 de junio por la similitud en el patrón de las detenciones. La secretaría de Seguridad Pública de Jalisco ha anunciado que una investigación se encuentra en curso para poder dar con la identidad de estos vigilantes anónimos.
De acuerdo con Juan Pablo Hernández, secretario de Seguridad de Jalisco, ya se identificaron dos vehículos que habrían participado en los hechos. “Pudieran ser pobladores del municipio, solo refieren que no les vieron el rostro. Ya tenemos la investigación con Fiscalía”, ha dicho este lunes. Sin embargo, las placas de los coches vinculados a estas agresiones no se lograron obtener, debido a las condiciones nocturnas en que ocurrieron las agresiones.
Las autoridades del Ministerio Público jalisciense prefieren aún no sacar conclusiones sobre este caso que ha dado mucho de qué hablar en el país. “No tenemos claridad todavía en torno a quién o quiénes cometieron estas agresiones y, en consecuencia, tampoco sabemos si se trata de una o varias personas; o si hay relación entre los hechos. En este momento no podríamos hablar de alguien o algunas personas que estén haciendo las labores de vigilante”, responde un portavoz de la Fiscalía a este diario.
Sin embargo, las imágenes en redes han proliferado, evidenciando las detenciones, en las que algunos de los aprehendidos son mostrados atados, de pies a cabeza a una farola, en algunos casos con cinta adhesiva en la boca e incluso con signos de violencia. Según la policía local, por el momento, las personas detenidas por este justiciero están siendo tratadas como víctimas en lugar de criminales.
Aunque no se han revelado sus nombres ni sus posibles afiliaciones a pandillas o carteles, al menos cuatro de ellos tenían entre 18 y 23 años y solo se les acusaba de haber cometido robos de motocicletas en la calle.
Este tipo de sucesos tiene antecedentes en México. Casos como el del denominado Justiciero de La Marquesa, uno de los casos más virales que ocurrió a bordo del transporte público cuando un pasajero armado enfrentó a asaltantes que atracaban la unidad, dejando varios muertos y descendiendo del vehículo para desaparecer. También está Diana, la cazadora de choferes. En 2013, esta historia, que sucedió en Ciudad Juárez, en Chihuahua, ganó notoriedad internacional cuando una persona anónima asesinó a choferes de transporte público urbano en represalia por la violencia y los feminicidios sistemáticos en la zona. O el del Limpiador, en Morelos, cuando en 2022 comenzaron a surgir mensajes firmados en Cuautla y zonas aledañas, quien amenazaba y atacaba directamente a presuntos delincuentes locales.
La justicia mexicana, a través de la Constitución Política, prohíbe categóricamente que los ciudadanos se hagan justicia por mano propia. El Artículo 17 establece de forma explícita que ninguna persona puede ejercer violencia para reclamar sus derechos. Los “justicieros” o civiles que cometen actos de violencia (como linchamientos o agresiones físicas) incurren en delitos graves como lesiones, homicidio o privación ilegal de la libertad.
Otra teoría apunta a que no se sería de un “héroe anónimo”, como se refieren en redes, sino que se trataría de miembros del crimen organizado. Atar a presuntos ladrones a postes y exhibirlos no es una improvisación ciudadana. Es una táctica reconocida de los carteles mexicanos. Las narcomantas o señalar a pequeños asaltantes, extorsionadores o narcomenudistas, con palabras como “rata”, que tratan de operar en un territorio controlado por una organización delictiva, resultan en acciones de advertencia y control como una estrategia de poder.
Lagos de Moreno, ubicado en el noreste en los Altos de Jalisco, es un punto de encuentro que conecta carreteras, colinda con Guanajuato y es considerada una zona estratégica para el narcotráfico. El Cártel Jalisco Nueva Generación mantiene la hegemonía y el control principal de esta ciudad. Sin embargo, esta zona también es disputada por células del Cartel de Sinaloa y del Cartel Santa Rosa de Lima, además de bandas locales como Los PUGA y La Banda del JJ.
Considerado como “Pueblo Mágico”, es la cabecera del municipio homónimo que fue declarado en 2010 como Patrimonio Mundial por la UNESCO por su centro histórico y su famoso puente sobre el río Lagos. El País
