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CANCÚN | ESPECIAL | “No, yo no ando buscando bendiciones de nadie para la candidatura. Yo me vengo a inscribir porque tengo el derecho como fundador de Morena de participar en este proceso”, respondió tajante Rafael Marín Mollinedo luego de presentar su inscripción a la Coordinación de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional; una contienda que ya pinta para duelo de titanes en la que cinco políticos locales se disputan ese lugar y que por ende, el ganador sería el próximo gobernador o gobernadora de Quintana Roo que surgirá de dos proyectos políticos: el del Partido Verde como aliado de Morena en este gobierno y la continuidad del mismo y el del fundador del movimiento obradorista en la entidad. Son cuatro neomorenistas contra un fundador.

Dijo que no tendrá problemas para superar los filtros de seguridad del partido —que piden—una trayectoria alejada de polémicas para coordinar los trabajos rumbo a la elección de 2027: “Claro, yo soy fundador, cómo no voy a pasar los filtros”, advirtió.

Sobre su reciente reunión con Mario Villanueva, el ex gobernador acusado de narcotráfico reconoció que: “Yo lo conozco y pues sí lo fui a visitar. Yo visito a quien me invita y no tengo ningún problema. Platicamos que Quintana Roo, él es un referente en el estado”, dijo.

—¿Le dio su bendición para buscar la gubernatura?— soltó una reportera que se encontraba presente.

“No, yo no ando buscando bendiciones de nadie para la candidatura. Yo me vengo a inscribir porque tengo el derecho, como fundador de Morena, de participar en este proceso”, respondió.

También rechazó tener favoritismos. “Hace más de 40 años estoy yo luchando para que llegara la Cuarta Transformación al poder. Por eso mucha gente refiere que me están impulsando. Yo estoy caminando porque la gente de Quintana Roo me lo ha pedido”, aclaró.

Sobre su paso por las aduanas, rechazó los señalamientos relacionados con el llamado “huachicol fiscal”.

“Tengo una trayectoria limpia, nadie me puede decir nada”, afirmó a la par que agregó que durante su administración “se incrementó la recaudación en 250 mil millones de pesos de un año al otro”.

“Eso se debió a que hicimos nuestro trabajo como correspondía”, aseguró

Negó haber sido citado por la Fiscalía General de la República (FGR) para aclarar esa situación. “No, nunca. Yo no tengo nada. Al contrario, trabajamos y dimos resultados”.

En respuesta sobre presuntos lujos y propiedades, respondió: “¿Cuáles lujos? Mis propiedades son producto de mi trabajo, de mi esfuerzo. Yo soy un empresario que llegó a Quintana Roo hace 40 años y he trabajado. Mi patrimonio está transparente en mis declaraciones de la Función Pública y mis declaraciones de impuestos. No tengo nada que esconder”.

El candidato morenista dijo conocer al expresidente Andrés Manuel López Obrador desde hace años, aunque aseguró que no lo ha visto recientemente. “Ahora no lo he visto porque he estado en Aduanas, no tenía tiempo de ir a ningún lado”.

Explicó que dejó el gobierno federal para dedicarse a recorrer el estado. “Yo renuncié a la administración pública precisamente y dije que venía para caminar por Quintana Roo”.

Estos cuestionamientos incisivos realizados por reporteros en la Ciudad de México, es lo que vivirá Rafa Marín Mollinedo en los próximos meses, lo sabe, lo ha dicho que se está enfrentando a intereses ajenos a los fundadores del movimiento lopezobradorista en Quintana Roo. Se está topando con un aparato de estado.

El reciente registro de aspirantes en la Ciudad de México para coordinar la Defensa de la Transformación no fue un simple trámite burocrático; fue el disparo de salida que despertó pasiones, revivió viejas lealtades y puso a competir, cara a cara, a visiones de mundo completamente distintas.

Quintana Roo no es solo el paraíso turístico que ve el mundo; es un territorio de lucha diaria donde la política se vive con intensidad caribeña. Hoy, esa intensidad se concentra en cinco nombres que buscan conectar con el sentir de la gente, cada uno desde su propia trinchera y con su propia historia a cuestas.

El momento del registro en la Ciudad de México dejó frases muy marcadas que revelan la estrategia, los temores y la esencia de cada uno de los principales aspirantes.

Por ejemplo Ana Patricia Peralta, la alcaldesa de Cancún, centró su discurso en la madurez política y el cuidado del movimiento interno, pero fuego mediático con una postura firme ante posibles ataques internos: “No hay que golpearnos entre nosotros, porque solamente lastimamos al movimiento”.

Además de exigir un “piso parejo” en la contienda, lanzó una advertencia clara sobre el perfil que debe guiar al estado, asegurando que Quintana Roo es una entidad de gran complejidad que “no está para improvisaciones”, posicionando su experiencia gobernando el municipio más poblado como su principal carta credencial.

El senador con licencia y exsecretario de finanzas, Eugenio ‘Gino’ Segura optó por un tono mucho más institucional, apegado al guion de la disciplina que caracteriza su ascenso político. Evitó la confrontación y matizó su registro enviando el poder de la decisión a las bases: “Asumo este reto con humildad, pero consciente de que la última palabra siempre la tendrá el pueblo”.

Rafael Marín Mollinedo, el fundador del partido hizo valer el peso de su trayectoria desde el primer segundo. Su mensaje llevó una fuerte carga de legitimidad hacia la militancia de cepa: “Yo soy fundador de este movimiento”. Esta frase funcionó como un recordatorio para la cúpula de que las bases fundadoras exigen respeto y espacio frente a los grupos más jóvenes o recientes. Sin embargo, para mitigar cualquier fantasma de ruptura, Marín Mollinedo amarró su postura con una promesa de madurez: aseguró que apoyará institucionalmente a quien resulte ganador, siempre y cuando el proceso de encuestas sea completamente transparente y limpio.

La contienda interna no es una lucha de logotipos partidistas, sino de trayectorias humanas que reflejan las distintas almas que conviven en el estado y al interior de Morena y los analistas políticos y el pueblo en general coinciden en solo dos candidaturas tienen posibilidades de ser los Coordinadores: Rafel Marín y Gino Segura.

Eugenio “Gino” Segura Vázquez, representa la continuidad del gobierno en turno y el fortalecimiento del Partido Verde de donde egreó para colarse a Morena, es rostro de la renovación tecnócrata y juvenil; es Economista del ITAM, su historia reciente está ligada a los números pues fue el encargado de ordenar las finanzas estatales desde la Sefiplan y antes en el Congreso local, donde la corrupción del PVEM lo salpica y enloda por donde se le quiera ver.

Rafael Marín Mollinedo representa la memoria viva del movimiento, es hablar de los orígenes, de las épocas en que fundar Morena en el caribe mexicano parecía una utopía. Tras coordinar proyectos titánicos a nivel federal como el Corredor Interoceánico, regresa al estado reclamando el valor de la lealtad histórica y el respeto a las bases fundadoras que caminaron las calles cuando no había presupuesto ni certezas.

Pero también hay quienes le ven futuro a la presidenta con licencia, Ana Patricia Peralta de la Peña y en contra parte a Marybel Villegas Canché, con un colmillo político afilado en más de 25 años de recorrer el estado de punta a punta, no le ven más allá de otra negociación política y sobre Alexa Murguía Trujillo, ‘postulada’ por el Partido Verde la ven como un ‘relleno’ en la contienda.

Por otra parte, aunque la gobernadora Hermelinda Lezama mantiene una obligada y estricta neutralidad institucional, es imposible no ver su huella en el proceso. Los dos punteros actuales de las encuestas crecieron políticamente bajo su ala. “Gino” encarna el ‘éxito’ de la administración que ella encabeza, mientras que Ana Paty da continuidad al bastión de Cancún que la propia Lezama gobernó.

Sin embargo el crecimiento constante y sostenido Marín Mollinedo ya le está dando dolores de cabeza al grupo político gobernante que no cumplió con las reglas de NO Mentir, NO Robar y NO traicionar al pueblo

Hya que destacar que la efervescencia política no solo se vive en las calles, también ha saturado los escritorios del Instituto Electoral de Quintana Roo (IEQROO), que ya acumula más de 52 denuncias. La oposición y militantes locales señalan un paisaje urbano inundado de espectaculares y bardas pintadas.

El conflicto legal se ha resuelto, hasta ahora, en el terreno de una figura jurídica tan pragmática como humana: el deslinde. Al argumentar formalmente que estas muestras de apoyo masivo son obras espontáneas de simpatizantes, sin su financiamiento ni control directo, los aspirantes han logrado sortear las sanciones por actos anticipados de campaña, es pues el entusiasmo de las bases fue convertido en un escudo legal perfecto.

Mientras la maquinaria del gobierno estatal sigue marchando bajo la promesa de la secretaria de Gobierno, Cristina Torres, de que no habrá parálisis ni desbandadas, el reloj electoral avanza inexorable.

Los meses de julio a septiembre serán el verdadero termómetro humano, el periodo en que las encuestas de reconocimiento bajarán a las regiones, a las comunidades mayas del sur, a las colonias populares del norte y a las zonas turísticas. La dirigencia de Morena planea revelar el nombre del elegido antes de que termine el año, definiendo así el rostro que encabezará la boleta en las elecciones gubernamentales de 2027. La moneda está en el aire, y en Quintana Roo, la política apenas comienza a calentarse.

Para entender a Rafael Marín Mollinedo fuera de la retórica electoral, es necesario observar al hombre que vio nacer y crecer al Quintana Roo moderno. Su postulación no responde a una coyuntura de última hora, sino a un arraigo histórico y a una trayectoria de lealtad y resultados probados que muchos militantes y ciudadanos consideran la opción idónea para consolidar el rumbo del estado.

A diferencia de los perfiles que han construido su carrera desde la administración pública reciente, la historia de “Rafa” Marín en la entidad comenzó en 1987, una época en la que Cancún apenas emergía como el gigante turístico actual. Llegar en los albores del desarrollo estatal le permitió echar raíces profundas, entender el esfuerzo de la inversión en el sector privado y vivir en carne propia las vertiginosas transformaciones del territorio. Esa veteranía le otorga un conocimiento genuino del rompecabezas económico y social de la región.

En el plano político, Marín Mollinedo representa la memoria histórica y la legitimidad moral de las bases. Es fundador de Morena en Quintana Roo y fungió como su primer dirigente estatal. Además, su trayectoria está marcada por una estrecha cercanía y colaboración de cuatro décadas junto a Andrés Manuel López Obrador, habiendo coordinado las campañas presidenciales de 2012 y 2018 en la Península de Yucatán.

Para la militancia fundadora, su figura encarna el respeto a los ideales originales del proyecto político y un freno a las “improvisaciones”. Su postulación se percibe como el regreso a los orígenes éticos del movimiento: la premisa de que “el poder sólo tiene sentido y se convierte en virtud cuando se pone al servicio de los demás”.

Su perfil combina la sensibilidad social con una sólida experiencia en proyectos de infraestructura crítica y administración liderando obras complejas a nivel federal, como el desarrollo del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, convertir la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) como un ente que recaudó miles de millones de pesos en el primer tramo del Gobierno de Claudia Sheinbaum además de restructurar y poner a la vanguardia la Red de Transporte de Pasajeros de la Ciudad de México.

Sus recorridos por el estado denotan un crecimiento acelerado en el reconocimiento de las comunidades, donde sus simpatizantes destacan un trato íntegro, sincero y cercano a la gente; los pilares de su proyecto buscan conciliar el éxito turístico del norte con la deuda histórica que se tiene con las comunidades marginadas:

Busca lograr un estado más justo donde la riqueza del turismo permee directamente a todas las familias y no solo a unos cuantos sectores, además de anunciar que urge aplicar honestidad, tecnología y mano firme para recuperar la tranquilidad de las regiones e mpulsar la atracción de inversiones que se traduzcan en mejores sueldos para los trabajadores locales.

A pesar de ser el aspirante con mayor antigüedad en el partido y registrar un sólido 29% en las preferencias, Marín Mollinedo ha dejado en claro que su prioridad es la unidad del movimiento. Ha empeñado su palabra de respaldar el resultado final de las encuestas, siempre y cuando el proceso se lleve a cabo con la transparencia que merecen las bases y el pueblo de Quintana Roo.


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