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TULUM | SIM | Aunque las organizaciones ambientales de la sociedad civil, Sélvame MX, Greenpeace México y el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda) presentaron evidencia de un proyecto ilegal que pone en riesgo el segundo sistema de cuevas inundadas más grande del mundo, las autoridades federales continuaron con la construcción de una carretera de 16 kilómetros en la selva virgen de Tulum, al grado que ya está listo para ponerlo en funcionamiento.

Fue el 23 de junio pasado, cuando estas organizaciones fijaron su postura; “ante la persistente destrucción de la selva maya y el avance de obras que operan fuera del marco de la legalidad ambiental, las organizaciones Sélvame MX y el Cemda presentaron sendas denuncias legales sobre una construcción ilegal de una carretera de 16 kilómetros en el municipio de Tulum ejecutada por el Ejército Mexicano. La obra se realiza sobre el Sistema Sac Actun, uno de los acuíferos subterráneos más grandes y frágiles del planeta, fracturando el corazón de la selva virgen y poniendo en riesgo inminente el suministro de agua dulce de la región”.

De acuerdo con la denuncia de especialistas y activistas, este camino construido en el ejido ‘Jacinto Pat’ no cumple ninguna función de conectividad pública, dado que la misma autoridad municipal negó que sirva como un libramiento vial, ni acorta los tiempos hacia Chetumal o Tulum; además, concluyeron que no atiende las necesidades de movilidad, salud o educación de alguna comunidad indígena local, pues no pasa por ningún núcleo poblacional; es más bien un proyecto de especulación inmobiliaria con dinero público.


El trazo de esta carretera proviene de un acuerdo de la Semarnat con núcleos ejidales; sin embargo, Sélvame MX señala que la zona afectada carece de actividades agrícolas o asentamientos humanos que justifiquen la vía; “esta carretera es un vector de destrucción masiva. No es para la gente; es una cicatriz de 16 kilómetros abierta en selva virgen con el único propósito de detonar la especulación inmobiliaria, propiciar invasiones y meter el desarrollo urbano desordenado a la fuerza sobre el acuífero”, alertó Pepé Tiburón, representante de Sélvame MX.

Por su parte el fundador y director Ejecutivo del Centro Mexicano de Derecho Ambiental, Gustavo Alanís Ortega dijo que “la construcción del camino pone en riesgo al sistema de ríos subterráneos más grande del mundo y causará cambios en el ecosistema de un sitio de distribución potencial de hasta 78 especies en riesgo de extinción resaltando la relevancia del hábitat del mono araña, además de que se contravienen disposiciones legales del Programa de Ordenamiento Ecológico Cancún-Tulum, de la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable, la Ley general del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente y de la Ley General de Vida Silvestre”.

En un comparativo desde la observación de Sélvame MX, Greenpeace México y el Centro Mexicano de Derecho Ambiental hecha en junio pasado, a la primera semana de septiembre, las obras ya están casi lista y los militares confirman que fueron sus ingenieros los constructores de la carretera “infraestructura construida por el Ejército Mexicano”, dice la leyenda.

Hoy, con la advertencia de “cerrado, no pasar acceso restringido, solo personal autorizado. Persona que haga caso omiso a las indicaciones, será consignada a las autoridades correspondientes. Administración 2020/2029”, en próximas semanas se programa la apertura del camino que alguna vez los tulumenses pensaron que era el libramiento de la ciudad.


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