Pozo Krem-1: casi medio año de fuego, contaminación y promesas rotas de Pemex
LAS CHOAPAS | REDACCIÓN | El 5 de marzo de 2026, durante trabajos de perforación del pozo exploratorio Krem-1 (también referido como Krem-1EXP) en el ejido Constitución, municipio de Las Choapas, Veracruz, ocurrió un flujo inesperado de gas a una profundidad de aproximadamente 3.336 metros. Esto provocó una explosión e incendio que derivó en una contingencia operativa prolongada. El pozo formaba parte de un proyecto de Pemex para confirmar recursos prospectivos en la Cuenca del Sureste, con estimaciones previas de incorporar decenas de millones de barriles de petróleo crudo y gas.
Tras casi cinco meses, el 2 de agosto de 2026, Petróleos Mexicanos (Pemex) anunció el cierre del pozo: ya no presenta flujo en superficie tras trabajos técnicos especializados y el despliegue de equipos de control. Con ello concluye la etapa principal de atención a la contingencia y se inicia o intensifica un programa integral de saneamiento ambiental, compensación y reparación de daños, en coordinación con autoridades y comunidades.
Cronología del incidente y proceso de control
- 5 de marzo de 2026: Explosión e incendio durante la perforación por fuga de gas. Evacuación preventiva de personal y familias cercanas. Pemex declaró rápidamente la situación como “controlada”, aunque el fuego y las emisiones persistieron.
- Semanas y meses siguientes: Quema continua de gas (flaring). Pemex construyó infraestructura hidráulica, áreas de operaciones, almacenamiento y logística. Monitoreo de emisiones, temperatura y ruido. La comunidad más cercana se ubica a unos 4 km.
- Junio-julio 2026: Instalación de un nuevo sistema de válvulas y tuberías. Cortes de componentes superficiales. El flujo residual se describió principalmente como agua salada líquida y vapor. Estimaciones independientes de satélite (VIIRS Nightfire, Payne Institute/Colorado School of Mines) indicaron cientos de millones de metros cúbicos de gas quemados.
- Mediados-finales de julio: Anuncios de fase final hacia el taponamiento permanente. Persistían reportes de humo y afectaciones. Bloqueos comunitarios al acceso al pozo por demandas de indemnización, resueltos parcialmente con acuerdos.
- 2 de agosto de 2026: Cierre confirmado. No hay flujo en superficie. Inicio formal de la fase de remediación.
El control definitivo tomó casi cinco meses, a pesar de declaraciones tempranas de que estaba bajo control o que las labores de extinción tomarían semanas. El análisis de riesgos previos identificaba el descontrol de pozo como un escenario de alto riesgo, aunque se clasificó en niveles tolerables en las conclusiones.
Organizaciones independientes (CartoCrítica, Greenpeace, Alianza Mexicana Contra el Fracking) y análisis satelitales documentaron impactos significativos, contrastando en parte con los reportes oficiales de Pemex:
- Emisiones de gas y gases de efecto invernadero: Estimaciones de 250-300 millones de metros cúbicos de gas quemados entre marzo y julio (equivalente a una fracción importante del consumo residencial de gas natural en México en años recientes). Liberación aproximada de 500.000 toneladas de CO₂ por combustión, más contribuciones de metano no quemado (hasta ~620.000 toneladas de CO₂ equivalente en horizonte de 20 años).
- Vegetación y suelo: Alrededor de 270 hectáreas afectadas (suelo calcinado en el núcleo, vegetación muerta y dañada en un radio de ~2 km). Árboles defoliados, pastizales secos.
- Agua y suelos: Reportes de contaminación de vías fluviales, incluido el arroyo Armadillo (que atraviesa múltiples comunidades), con residuos hidrocarburos, aceites y posibles efectos de lluvia ácida. Barreras de contención instaladas por Pemex.
- Calidad del aire: Pemex reportó concentraciones de contaminantes (ácido sulfhídrico, SO₂, ozono, CO, NO₂) por debajo de límites normativos, con monitoreo en comunidades. Análisis independientes señalaron elevaciones de NO₂ y posibles compuestos orgánicos volátiles (benceno, tolueno, etc.) asociados a la combustión. diariodelistmo.com
Estos impactos se extendieron a actividades agropecuarias: pérdida de cultivos, milpas, árboles frutales y muerte de ganado y animales de traspatio, Pemex reconoció decenas de animales muertos.
Afectaciones a comunidades y saludAl menos 29 localidades, algunos reportes mencionan hasta 36, en un radio de 10 km, con más de 3.400 habitantes expuestos según análisis de CartoCrítica. Comunidades como El Nacimiento, Francisco Villa, Plan de Iguala y otras reportaron: Síntomas: dolores de cabeza, náuseas, irritación ocular, problemas respiratorios, tos, insomnio; pérdidas económicas por daños a tierras, cultivos y ganado; protestas, bloqueos de acceso al pozo y exigencias de información, indemnizaciones y remediación.
Pemex desplegó Unidades Médicas Móviles en atención a más de 45 comunidades con estudios clínicos, avanzó en construcción/equipamiento de casas de salud como en el ejido Benito Juárez, El Remolino, Linda Vista), entregó mobiliario escolar, concreto para caminos consistente en mil toneladas, equipo de desazolve, pipas y combustible, y proyecta pavimentación de 26 km de caminos. Mantiene un Programa de Atención de Afectaciones con brigadas para integrar expedientes de daños.
Habitantes y organizaciones han cuestionado la suficiencia y transparencia de estos esfuerzos, señalando desconfianza hacia los monitoreos oficiales y la necesidad de estudios independientes a largo plazo.Respuesta de Pemex y cuestionamientos sobre capacidad de manejo
Pemex realizó trabajos técnicos complejos como infraestructura de soporte, sistemas de válvulas, taponamiento y asumió responsabilidad por las afectaciones en etapas posteriores, reconociendo la necesidad de responder. Ofreció apoyo social e infraestructura paralelo a la contención.
Sin embargo, la duración prolongada del incidente, casi cinco meses de emisiones significativas, las discrepancias entre declaraciones tempranas de “control” y la evidencia satelital/comunitaria, y la materialización del peor escenario de riesgo identificado previamente, han generado críticas sobre la capacidad de respuesta operativa y de gestión de riesgos. Organizaciones ambientales y habitantes denunciaron omisiones en la aplicación efectiva de la legislación ambiental
En junio de 2026, la Comisión para la Cooperación Ambiental (CCA) de Norteamérica (mecanismo del T-MEC) recibió una denuncia (SEM-26-006) alegando que el gobierno de México no había hecho cumplir adecuadamente la legislación ambiental tras la contaminación por hidrocarburos. La queja describía emisiones de gas, contaminación de vías fluviales, daños a cultivos/ganado y riesgos a la salud. La CCA avanzó en su análisis.
La presidenta Claudia Sheinbaum instruyó a Pemex y a la Secretaría de Salud atender las quejas de los habitantes.
Con el cierre del pozo, el foco se desplaza al saneamiento ambiental, la evaluación detallada de daños y las compensaciones.
Pemex afirma mantener diálogo con comunidades y coordinación interinstitucional. Quedan pendientes la remediación completa de suelos y cuerpos de agua, el seguimiento de posibles efectos crónicos en salud y vegetación, y la resolución de expedientes de afectaciones.
El caso Krem-1 ilustra los desafíos técnicos, ambientales y sociales de la exploración de hidrocarburos en zonas rurales sensibles, así como las tensiones entre los reportes oficiales de control y las experiencias documentadas por comunidades y análisis independientes. El proceso de remediación y compensación será clave para evaluar la efectividad de la respuesta a largo plazo.
