Sheinbaum minimiza el alza al DNR mientras Quintana Roo pierde turistas, vuelos y empleos
Ángel Ek´Balam
REPORTE MAYA
CDMX | La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo afirmó este miércoles que el incremento al Derecho de No Residente (DNR) aprobado en la Cámara de Diputados no afectará la llegada de turistas internacionales a México. “Se hizo un estudio muy grande y el objetivo es fortalecer al Instituto Nacional de Migración directamente, a través de estos equipos”, declaró en su conferencia matutina. “Imagínense, cómo vamos a cometer una irresponsabilidad de hacer un pago de derecho que implique una reducción de turismo, cuando vamos tan bien”. El aumento, que pasó de una propuesta original de 35,8% a 17,8%, elevará la cuota de 983 a 1.158 pesos a partir de 2027, unos 175 pesos adicionales, equivalentes a cerca de 10 dólares.
La mandataria subrayó que los recursos se destinarán a la digitalización y modernización de los controles migratorios en aeropuertos y puntos de entrada, para agilizar filas y mejorar el control de entradas y salidas. En cuanto a Quintana Roo, reconoció el impacto del sargazo este año —compartido con otros destinos del Caribe— y anunció una inversión de 2.000 millones de pesos para atenderlo. Señaló, además, que existe un plan de promoción a cargo de Josefina Rodríguez Zamora, secretaria de Turismo, en Tulum, y de Sebastián Ramírez, titular de Fonatur, en Cancún y la Riviera Maya. “Se está trabajando de manera permanente en la promoción. El Tren Maya ha incrementado en su número de usuarios. Vamos a salir bien. No considero que esto sea un problema”, aseguró.
El dictamen, aprobado con 329 votos a favor y 117 en contra, asigna el 57% de lo recaudado por el DNR a la Secretaría de la Defensa Nacional, el 15% al Instituto Nacional de Migración y el 28% a la Tesorería de la Federación. No contempla partida alguna para promoción turística institucional, función original del derecho cuando se creó y se destinaba al Consejo de Promoción Turística de México. Esa ausencia es precisamente uno de los puntos que más irrita al sector privado.
El rechazo de los hoteleros: “No es cuánto más podemos cobrar, sino cuánto más podemos encarecer a México sin perder competitividad” Desde Cancún, Tulum, la Riviera Maya, Cozumel y Puerto Morelos, las asociaciones hoteleras y empresariales del Caribe Mexicano han mantenido una postura unánime de rechazo. El Consejo Hotelero del Caribe Mexicano (CHCM), que agrupa a asociaciones que representan cerca de 140.000 habitaciones en 12 destinos, junto con el Consejo Coordinador Empresarial del Caribe, la Asociación de Clubes Vacacionales de Quintana Roo (Acluvaq) y otras cámaras, considera insuficiente la reducción del porcentaje y advierte que el alza llega en el peor momento.
David Ortiz Mena, presidente del CHCM y de la Asociación de Hoteles de Tulum, sintetizó la preocupación: “La pregunta no es cuánto más podemos cobrar. Es cuánto más podemos encarecer a México sin perder competitividad”. Para una familia de cuatro personas, el DNR sumará 4.632 pesos, 700 pesos más que con la cuota actual. Rodrigo de la Peña, presidente de la Asociación de Hoteles de Cancún, Puerto Morelos e Isla Mujeres, advirtió que el destino queda en situación de vulnerabilidad frente a competidores como Punta Cana, Jamaica u otros mercados del Caribe que cobran tarifas de entrada significativamente menores. Toni Chaves, de la Asociación de Hoteles de la Riviera Maya, insistió en que no se puede subir el derecho en dos años cerca del 50% cuando se pierden plazas aéreas y rutas.
Valeria Rindertsma, presidenta de la Asociación de Mujeres Empresarias de la Riviera Maya, recordó ante la Comisión de Hacienda que el incremento se suma a otros cobros que también han subido: el derecho de uso del espacio aéreo (10%), tasas aeroportuarias, el Visitax estatal y el impuesto municipal de saneamiento ambiental. Miriam Cortés, de Acluvaq, detalló que en el primer semestre de 2026 Quintana Roo recibió 508.819 turistas menos que en el mismo periodo de 2025: 359.033 estadounidenses y 198.959 del mercado nacional. Esa caída equivale, según sus cálculos, a 7,1 días de ocupación hotelera cero en todo el estado y a una pérdida estimada de 299,8 millones de pesos solo en recaudación del DNR, además de unos 6.375 millones de pesos en derrama económica y 195,9 millones en impuesto al hospedaje.
La realidad en el terreno: menos vuelos, menos asientos, menos empleoLos números del sector contrastan con el optimismo oficial. Entre enero y agosto de 2026 se registraron 1,6 millones de pasajeros internacionales menos en Cancún, Los Cabos y Puerto Vallarta respecto al año anterior. El tráfico internacional en Cancún cayó 6,1%, en Puerto Vallarta 8% y en Los Cabos 19,7%. Para el último cuatrimestre de 2026 se anticipan 800.000 asientos menos hacia Cancún; para el primer cuatrimestre de 2027, otros 500.000. La hotelería nacional perdió 13.168 empleos formales entre agosto de 2025 y agosto de 2026; en Quintana Roo la caída fue del 3,2%. En la primera semana de septiembre de 2026 la ocupación hotelera en el estado se situó en 45,8%, frente al 56,1% del mismo periodo del año previo.
Quintana Roo concentra más del 40% de los ingresos nacionales por DNR y Cancún capta cerca del 43,8% del turismo internacional vía aérea del país. El derecho se suma al costo del boleto aéreo en un contexto de turbosina cara, peso fuerte que encarece el destino para el visitante extranjero, sargazo recurrente y competencia agresiva de otros destinos caribeños que invierten en promoción. Los empresarios subrayan que el DNR se creó precisamente para financiar esa promoción y atraer más turistas, generando a su vez más recaudación. Ahora, con ocho años sin promoción institucional fuerte y con los recursos redirigidos hacia infraestructura como el Tren Maya y, en esta nueva distribución, mayoritariamente a Defensa, el sector ve una lógica recaudatoria que no reinvierte en el propio turismo.
El Gobierno federal sostiene que México recibió entre enero y agosto de 2026 cifras globales de turismo internacional al alza y que el país “está de moda”. Sheinbaum insiste en que el estudio previo al ajuste garantiza que no habrá reducción de flujo. Sin embargo, en los destinos de playa que concentran el grueso del turismo internacional de sol y playa, la contracción de conectividad, ocupación y empleo ya es un hecho medible. El alza de 175 pesos, aunque menor al 351,80 pesos originalmente propuestos, se percibe en el Caribe Mexicano como un costo adicional en un momento en que cada peso cuenta para decidir entre Cancún o Punta Cana, entre la Riviera Maya o Jamaica.
El impacto real en Quintana Roo: menos turistas, menos asientos, menos ocupación y una cadena productiva bajo presión
En Quintana Roo, el principal motor turístico del país —responsable de alrededor del 45% del PIB turístico nacional y del 80% de los servicios y empleos en Cancún, Cozumel y la Riviera Maya—, los números del sector ya reflejan una contracción medible que precede al alza del DNR y que, según los hoteleros, se agravará con ella.
Durante el primer semestre de 2026, el estado recibió 508.819 turistas menos que en el mismo periodo de 2025. De ellos, 359.033 correspondieron al mercado estadounidense y 198.959 al nacional. Esa merma equivale, según los cálculos de Miriam Cortés, presidenta de la Asociación de Clubes Vacacionales de Quintana Roo (Acluvaq), a 7,1 días de ocupación hotelera en cero en toda la entidad, que cuenta con cerca de 140.000 habitaciones. La pérdida económica estimada solo en derrama por hospedaje asciende a 6.375 millones de pesos. A ello se suman 195,9 millones de pesos menos en recaudación del Impuesto al Hospedaje y 299,8 millones de pesos que dejaron de ingresar por concepto del propio DNR.
La caída se aceleró: mientras en el primer semestre de 2025 la reducción había sido de 238.543 turistas, en el mismo lapso de 2026 superó el doble. En todo 2025 Quintana Roo ya había perdido 749.212 visitantes. El turismo aéreo hacia el estado —el que genera el 80% de la derrama— disminuyó 4,6% entre enero y agosto de 2026.
Aeropuerto de Cancún y conectividad: 1,3 millones de pasajeros menos y recortes de asientosEl Aeropuerto Internacional de Cancún, principal puerta de entrada, acumula una pérdida de 1,3 millones de pasajeros entre enero y septiembre de 2026 respecto al mismo periodo de 2025, según cifras de Grupo Aeroportuario del Sureste (ASUR). Pasó de 22,2 millones a 20,9 millones de viajeros, una caída del 5,9%. El tráfico internacional, el que deja la mayor derrama, retrocedió 6,5%: de 14,7 millones a 13,8 millones. El doméstico bajó 4,8%.
La oferta de asientos anticipa que la tendencia no se revertirá pronto. Para el último cuatrimestre de 2026 se prevén 800.000 asientos menos hacia Cancún (una reducción del 17% respecto a 2025). Para enero-abril de 2027 la merma será de otros 500.000 asientos (−5,3%). La salida de Spirit Airlines, que dejó de operar en mayo, representó por sí sola una pérdida estimada de alrededor del 10% de la oferta de asientos hacia Cancún en el verano y más de 570.000 plazas solo en la ruta Estados Unidos-Cancún. En la temporada de otoño se anticipa una reducción del 11% en vuelos y del 9% en asientos. La conectividad desde Estados Unidos hacia Cancún, Cozumel y Tulum se contrae 12,8% en asientos y 13,3% en vuelos para el trimestre octubre-diciembre.
Tulum enfrenta un escenario aún más severo: siete aerolíneas nacionales e internacionales han retirado o anunciado el retiro de vuelos, entre ellas Aeroméxico, Volaris y American Airlines (esta última a partir de enero de 2027). En una semana reciente de finales de septiembre, las llegadas a Tulum cayeron 38,7%.Ocupación hotelera: por debajo del 50% en temporada baja y presión sobre el empleoLa ocupación hotelera estatal se ha mantenido en niveles históricamente bajos para el periodo. Entre el 26 de septiembre y el 2 de octubre de 2026 se situó en 46,9%, 4,7 puntos porcentuales por debajo del mismo lapso de 2025, con 310.741 turistas recibidos (9,4% menos). Cancún registró 52,8% (−5,4 puntos) y la Riviera Maya se ubicó en torno al 50,1% a inicios de octubre, seis puntos por debajo del año anterior. En Tulum, algunos establecimientos de la zona costera operaron en verano con ocupaciones de 15% a 40%. En el sur del estado (Chetumal, Bacalar, Mahahual) las cifras han bajado incluso por debajo del 30-35% en algunos periodos.
El empleo formal en el sector de alojamiento refleja la contracción. A nivel nacional se perdieron 13.168 puestos entre agosto de 2025 y agosto de 2026 (−2,9%). En Quintana Roo la caída fue del 3,2%. Empresarios y trabajadores reportan despidos, “días solidarios” (reducción de jornadas para evitar bajas definitivas) y renegociación de deudas y créditos para cubrir nómina y costos operativos. En Playa del Carmen y la Riviera Maya se han documentado despidos de personal con antigüedad de tres a diez años, priorizando la contratación de perfiles nuevos y más económicos. El impacto se extiende a restaurantes (algunos reportan pérdidas de hasta 70%), transportistas, operadores turísticos, comercios y proveedores locales: el 92,2% de las empresas turísticas son microempresas.
Factores que se acumulan: sargazo, inseguridad y costos
El sargazo sigue siendo un factor de peso. Un estudio citado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente estima que representa para Quintana Roo un costo equivalente al 17% de su PIB (alrededor de 207.000 millones de pesos). El sector privado destina en promedio 150 millones de dólares anuales solo a limpieza y mantenimiento de playas en Cancún y la Riviera Maya. En octubre de 2026, 53 de 100 puntos costeros monitoreados en la zona norte presentaban acumulaciones de moderadas a excesivas.
A ello se suman la percepción de inseguridad, el tipo de cambio que encarece el destino para el visitante extranjero, el alza de la turbosina y la ausencia de promoción institucional desde hace años. En este contexto, el incremento de 175 pesos al DNR (que para una familia de cuatro personas representa 700 pesos adicionales) se percibe como un costo extra en un producto que ya compite en desventaja con destinos como Punta Cana, donde las tarifas de entrada son significativamente menores.
Los hoteleros insisten en que el problema no es solo el DNR, sino la acumulación de factores en un momento de debilidad. Cada visitante que deja de llegar, subrayan, reduce la actividad de toda la cadena productiva y genera una pérdida neta de recaudación fiscal mayor que el eventual aumento de la cuota. Mientras el Gobierno federal sostiene que el estudio previo garantiza que no habrá afectación al flujo turístico, en Quintana Roo los datos de pasajeros, asientos, ocupación y empleo ya muestran una contracción que el alza al derecho, de concretarse sin reinversión en promoción, amenaza con profundizar a partir de 2027.
La medida aún debe completar su trámite en el Senado. Mientras tanto, los hoteleros de Quintana Roo mantienen su pedido de reconsideración y de que al menos una parte de lo recaudado se destine de forma transparente y etiquetada a promoción internacional, inteligencia de mercados y combate al sargazo. El Gobierno, por su parte, sostiene que el problema no existe y que el destino de los recursos fortalecerá la experiencia del visitante a través de controles migratorios más ágiles. Entre ambas visiones, los números de ocupación, asientos aéreos y empleo en el principal motor económico de Quintana Roo ofrecen el termómetro más concreto del impacto real.
