Terremoto de magnitud 7.4 en Colombia deja más de 80 muertos y ciudades en ruinas
BOGOTÁ | El lunes 10 de agosto de 2026, a las 7:34 de la mañana hora local, un poderoso terremoto de magnitud 7,4 sacudió el occidente de Colombia y se extendió por gran parte del territorio nacional, así como por países vecinos. El epicentro se localizó cerca del municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, a una profundidad de entre 96 y 110 kilómetros, según coincidieron el Servicio Geológico Colombiano y el Servicio Geológico de Estados Unidos.

El movimiento, de tipo strike-slip y asociado a la subducción de la placa de Nazca bajo la placa Suramericana, se sintió durante aproximadamente dos minutos y fue calificado por las autoridades colombianas como el sismo de mayor magnitud registrado en el país en la última década.La sacudida despertó a millones de personas en ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, Pereira, Manizales, Armenia y Quibdó.
En la capital, residentes evacuaron edificios y se congregaron en las calles mientras las alarmas sonaban. En el Eje Cafetero y el Valle del Cauca, el impacto fue devastador. Videos y testimonios de testigos oculares captaron el momento en que fachadas de edificios se desprendían, nubes de polvo se elevaban sobre las calles y estructuras enteras colapsaban ante la mirada de transeúntes que corrían aterrorizados.

En Pereira, capital de Risaralda, el alcalde Mauricio Salazar reportó inicialmente dieciocho fallecidos y describió la situación como crítica. Imágenes difundidas por medios locales mostraron el derrumbe de un edificio de varios pisos, cuyo colapso generó una densa nube de escombros.

El gobernador del departamento, Juan Diego Patiño, elevó posteriormente la cifra de muertos en Risaralda a cuarenta y dos, la más alta entre las regiones afectadas. El terminal del aeropuerto Matecaña sufrió un colapso parcial, y varias clínicas debieron desalojarse por daños estructurales o saturación de pacientes.
En Manizales, capital de Caldas, una de las torres de la Catedral Basílica Metropolitana de Nuestra Señora del Rosario se derrumbó sobre la nave. El alcalde Jorge Eduardo Rojas confirmó al menos dos o tres muertes, además de más de una docena de edificios parcial o totalmente destruidos y decenas de viviendas afectadas. Se registraron fugas de gas y problemas eléctricos.

Las autoridades suspendieron clases en colegios y universidades, y el coliseo de la ciudad se habilitó como refugio temporal.Cali, la tercera ciudad más poblada del país, enfrentó uno de los escenarios más complejos. El alcalde Alejandro Eder informó que entre veinte y veinticinco edificios habían colapsado, con personas atrapadas bajo los escombros.

Equipos de rescate extrajeron con vida a una mujer adulta mayor y a una niña, pero el número de atrapados seguía sin determinarse con precisión horas después del sismo. El Hospital Universitario del Valle Evaristo García sufrió daños graves en una de sus alas, y pacientes fueron evacuados en camillas hacia las calles. En el municipio de Calima El Darién, tres niños murieron al derrumbarse una pared.

La gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, reportó al menos veintisiete fallecidos en el departamento y señaló que en El Cairo cerca del 80 por ciento de las viviendas presentaba afectaciones. En Buenaventura se registró al menos una muerte y el colapso de puentes.
En el departamento del Chocó, donde se ubicó el epicentro, la gobernadora Nubia Carolina Córdoba-Curi confirmó heridos y daños significativos en Quibdó, la capital. Varios municipios de la zona, incluidos sectores del Alto y Bajo Baudó, reportaron afectaciones descritas como graves. El alcalde de San José del Palmar, León Fabio Marín Moncada, indicó que el casco urbano había quedado completamente incomunicado por el bloqueo de las vías principales, aunque afortunadamente no se registraron víctimas fatales en el municipio. Al menos cinco viviendas quedaron destruidas y muchas más dañadas.

La cifra total de muertos fue actualizándose a lo largo de la jornada. Reportes preliminares de autoridades locales y de emisoras como Caracol Radio señalaban más de setenta fallecidos, mientras fuentes consolidadas elevaban el número a al menos ochenta y dos, con decenas de heridos. Las autoridades advirtieron que el balance definitivo aún no estaba cerrado, pues muchas zonas rurales permanecían de difícil acceso y las labores de búsqueda entre los escombros continuaban.

El terremoto se sintió también en Panamá, Ecuador y Venezuela. En Panamá se ordenaron evacuaciones en edificios y centros educativos. En Venezuela, que apenas dos meses antes había sufrido gemelos sismos de magnitudes 7,2 y 7,5 que dejaron más de seis mil muertos, la sacudida generó alarma, aunque los geólogos coincidieron en que la conexión tectónica entre ambos eventos era indirecta.
El presidente Abelardo de la Espriella, quien había asumido el cargo apenas días antes, suspendió su agenda y viajó a Bogotá para liderar personalmente la respuesta desde la Sala de Crisis Nacional de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres. Ordenó la instalación de un Puesto de Mando Unificado y decretó la situación de desastre nacional, lo que le otorgó facultades especiales para reasignar recursos y coordinar entidades. En mensajes públicos reiteró que las regiones afectadas no estaban solas y que el Estado actuaba con toda su capacidad.

Desde Bogotá, el alcalde Carlos Fernando Galán dispuso el envío de cien rescatistas. Medellín y otras ciudades también ofrecieron equipos USAR. El Ejército desplegó unidades especializadas. Ecuador, a través de su presidente Daniel Noboa, ofreció un equipo de cuarenta y siete rescatistas, perros de búsqueda y equipos con autonomía de siete días. Estados Unidos, por medio del secretario de Estado Marco Rubio, afirmó que monitoreaba de cerca la situación y estaba listo para prestar apoyo.

México, a través de la presidenta Claudia Sheinbaum, expresó su solidaridad y ofreció toda la ayuda que se requiriera.La Aeronáutica Civil suspendió las operaciones comerciales en los aeropuertos de Pereira, Manizales, Quibdó, Armenia, Cartago, Buenaventura y Cali, limitándolas a vuelos médicos y gubernamentales mientras se evaluaban los daños estructurales.
Se descartó cualquier amenaza de tsunami en la costa del Pacífico.El Servicio Geológico Colombiano explicó que el evento responde a la dinámica tectónica natural del occidente colombiano, región histórica de sismos de gran magnitud. Recordó antecedentes como el de 1979. Se registraron al menos dos réplicas, una de magnitud 4,8 ampliamente sentida.Horas después del sismo, las calles de Cali, Pereira y Manizales seguían llenas de escombros, equipos de rescate y familiares que esperaban noticias de sus seres queridos.

Las autoridades insistían en la necesidad de mantener la calma, evacuar estructuras con daños visibles y estar atentos a posibles nuevas réplicas. El país, aún conmocionado, comenzaba a enfrentar las primeras horas de una emergencia que pondrá a prueba la capacidad de respuesta del Estado y la solidaridad de la sociedad colombiana.
