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El Gato Maya 🐾

En Puerto Morelos ocurrió un acontecimiento extraordinario: llegó una tortuga a desovar y, casi al mismo tiempo, llegó la presidenta municipal a “constatar” que la tortuga estaba desovando.

Coincidencias de la política moderna…

A mediados de la temporada de desove o anidación de tortugas marinas en el Caribe mexicano, Blanca Merari Tziu Muñoz apareció en Punta Brava para supervisar la protección de las tortugas marinas y presumir que su gobierno tiene un compromiso con la conservación del patrimonio natural.

Sin embargo, vale aclarar que no es lo mismo ser del Verde Ecologista que ser ambientalista; o séase que una cosa es pertenecer a un partido político que utiliza el ecologismo como parte de su identidad y otra muy distinta tener formación, trayectoria o conocimientos profesionales en materia ambiental.

El color verde no otorga una licenciatura, el logotipo no sustituye la preparación y una fotografía junto a una tortuga tampoco convierte a nadie en biólogo marino.

Para eso están los especialistas que aparecen en el propio boletín: biólogos, técnicos y responsables del programa de protección de tortugas. Ellos son quienes tienen los conocimientos para explicar el comportamiento de las especies, identificar los nidos, establecer protocolos y evaluar los resultados.

La presidenta municipal tiene otra responsabilidad: gobernar, asignar recursos, coordinar y garantizar que esos especialistas puedan hacer su trabajo y ahí es donde debería concentrarse la exigencia.

Porque el dato de 860 nidos registrados suena muy bien para un comunicado, pero la verdadera evaluación no está en la cifra ni en el recorrido nocturno; sino en cuántos nidos fueron efectivamente protegidos, cuántas crías sobrevivieron, qué medidas se aplicaron y qué resultados concretos produjo el programa.

Eso es política ambiental, lo demás es puesta en escena; y aquí conviene hacer una distinción que parece obvia, pero que en política hay que repetir: ser del Partido Verde no convierte automáticamente a nadie en ambientalista, así como portar una bata tampoco convierte a nadie en médico.

La política puede administrar una política ambiental mientras que la ciencia la hacen los especialistas; y confundir ambas cosas puede ser muy conveniente para la fotografía, pero bastante peligroso para el medio ambiente.

Porque Puerto Morelos no necesita funcionarios que parezcan ambientalistas frente a una cámara, sino autoridades que demuestren, cuando las cámaras se van, que realmente están protegiendo su patrimonio natural.

Porque una cosa es ser del Verde y otra, bastante distinta, es ser verde de verdad con el medio ambiente.

Y como diría este criticón Gato Maya:
No vaya a ser que por andar cuidando tanto a las tortugas terminemos creyendo que también saben de política… porque, al menos ellas, sí saben cuándo regresar al mar.


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