Bonfil se viste de amarillo: “Juanis” desafía a los viejos cacicazgos con la bandera de la honestidad
El Gato Maya
En Alfredo V. Bonfil ya sonó el banderazo de salida y, como suele ocurrir en temporada electoral, comenzaron las caminatas, los saludos, las porras y los almuerzos acompañados de música norteña.
El pasado fin de semana, Juana Hernández Dávila, “Juanis”, puso oficialmente en marcha su campaña al frente de la Planilla Amarilla rumbo a la elección del Comisariado Ejidal, acompañada por ejidatarios y familias que recorrieron con ella las calles de este importante núcleo ejidal.
Pero esta elección tiene un ingrediente que la hace diferente: por primera ocasión una mujer busca encabezar el Comisariado Ejidal de Bonfil, un espacio que durante décadas ha sido ocupado por hombres.
Y es que el dato adquiere especial relevancia en el actual escenario político nacional, particularmente después del mensaje del 12 de septiembre cuando la presidenta Claudia Sheinbaum reiteró durante su reciente visita a Quintana Roo: “Es Tiempo de Mujeres”, una expresión con la que ha insistido en la importancia de ampliar la participación femenina en los espacios de decisión.
En Bonfil, ese discurso nacional aterriza en una contienda concreta. “Juanis” no solamente compite contra otras planillas; enfrenta también a personajes conocidos dentro de la vida ejidal, hombres que durante años han tenido presencia, influencia y participación en los asuntos del Ejido.
Algunos llegan a esta elección con una trayectoria que será inevitablemente revisada por los propios ejidatarios y con cuestionamientos relacionados con asuntos públicos cuya transparencia ha sido puesta en duda.
Y ahí es donde la campaña puede adquirir un tono particularmente incómodo para sus adversarios, porque “Juanis” está intentando hacer de la honestidad una de sus principales cartas políticas.
Una bandera que, evidentemente, pesa de manera distinta cuando enfrente existen personajes que tienen explicaciones pendientes sobre decisiones o asuntos públicos cuestionados.
Eso sí, cualquier señalamiento debe sostenerse en hechos y documentos, porque una elección democrática no puede convertirse en tribunal de rumores ni en fábrica de acusaciones sin sustento.

Lo que sí resulta legítimo es que los ejidatarios conozcan las trayectorias de quienes buscan representarlos, sepan qué han hecho, qué resultados pueden acreditar y qué asuntos deben explicar.
En una elección por el control y representación de los intereses de un núcleo ejidal, la confianza no debería construirse únicamente con porras, camisetas, música o promesas de campaña.
“Juanis”, por lo pronto, ha colocado sobre la mesa una propuesta de cercanía, participación y puertas abiertas.
Ha planteado que los propios ejidatarios formen parte de las decisiones y ha anunciado su intención de trabajar de manera coordinada con el Ayuntamiento para gestionar mayores beneficios para Bonfil. Su planilla, además, incorpora a ejidatarios con experiencia y a jóvenes que participan por primera vez en los asuntos de representación ejidal, buscando proyectar una imagen de renovación y apertura generacional.
Sus adversarios, por su parte, tendrán la oportunidad de presentar sus propias propuestas y defender sus antecedentes; y ahí estará precisamente una de las claves de esta elección: mientras unos llegan con el peso de los años y de los cargos que han ocupado, una mujer intenta convencer a los ejidatarios de que también puede haber una manera distinta de conducir el Comisariado.
Las caminatas y el ambiente festivo del fin de semana fueron apenas el banderazo. La música norteña puso ambiente, los almuerzos reunieron a los simpatizantes y el amarillo pintó las calles, pero la verdadera campaña apenas comienza y tendrá que trasladarse al terreno donde las promesas se convierten en compromisos y los antecedentes en argumentos.
El próximo 24 de noviembre, los ejidatarios tendrán la responsabilidad de decidir quién encabezará el Comisariado durante el periodo 2026-2029. Será entonces cuando el entusiasmo de las campañas tenga que convertirse en una decisión concreta y cuando cada candidato tenga que responder por su trayectoria, sus propuestas y la confianza que pretende obtener.
Por lo pronto, “Juanis” ya consiguió algo que ninguna otra candidata había conseguido antes en Bonfil: colocar a una mujer en el centro de una elección que durante generaciones tuvo rostro masculino y si además logra que la honestidad, la transparencia y la participación de los ejidatarios sean los temas centrales de la contienda, más de uno de sus adversarios tendrá que dejar de mirar el color amarillo y comenzar a revisar sus propios antecedentes.
Porque en Bonfil ya comenzó la disputa por el Comisariado, pero esta vez el debate no solamente será sobre quién tiene más experiencia o más seguidores, sino sobre quién puede ofrecer mayor confianza a quienes tendrán la última palabra frente a las urnas.
Este viejo Gato Maya seguirá atento a la contienda, porque apenas cayó el primer maullido y todavía queda mucha campaña por delante.

