IEQROO: Morena, PVEM y PT ya juegan la final mientras el árbitro sigue buscando el silbato
El Gato Maya
Quintana Roo no es la excepción: La elección de 2027 parece que ya comenzó, porque Morena, PVEM y PT ya están jugando la final, mientras el IEQROO sigue buscando el silbato… o fingiendo que no lo encuentra.
Y es que nadie sabe si este activismo anticipado terminará, por fin, algún día de esta semana, a partir de mañana, cuando se conozca al coordinador de la Defensa de la 4T.
Hasta entonces, recorridos, reuniones, fotografías y movilizaciones seguirán teniendo el conveniente disfraz de “proceso interno”.
Porque en política, al parecer, basta con cambiarle el nombre a la campaña para que deje de parecer campaña.
¡Qué alivio!
Entonces no es campaña; es turismo político con fotógrafos, acarreo con credencial partidista y posicionamiento electoral… pero “interno”.
Y mientras Morena y sus aliados adelantan piezas; PAN, PRI y lo que sobra de la oposición reclaman una cancha desigual, pero chocan contra una autoridad que parece tener una regla de oro: si no veo la falta, no tengo que marcarla.
El problema es que la política no espera a que el IEQROO termine de revisar el expediente: El que se promociona primero, se posiciona primero.
Y cuando eventualmente llegue una sanción, puede ocurrir lo de siempre: el árbitro aparece cuando el delantero ya festejó el gol.
Y aquí es donde este viejo felino maya, con arena tropical hasta en los bigotes, se pregunta: ¿cuándo un “proceso interno” deja de serlo y se convierte en campaña disfrazada?
Eso debería determinarlo la autoridad electoral, no los propios partidos con un diccionario de eufemismos debajo del brazo; porque si Morena, PVEM y PT pueden adelantar posiciones mientras la oposición apenas intenta reconstruirse, la equidad electoral deja de ser una garantía y comienza a parecer un buen chiste.
Y como diría este viejo Gato Maya: en Quintana Roo unos ya están jugando rumbo a la recta final por 2027, otros están reclamando y el IEQROO sigue calentando en la banca.
Lo único que falta es que al final entregue el trofeo… y pregunte quién jugó… ¡El colmo!.

