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El Gato Maya

Morena Quintana Roo llegó a la recta final rumbo a 2027 y, en lugar de presumir propuestas, presume guerra interna. Campañas negras, fuego amigo, filtraciones y acusaciones contra Rafa Marín Mollinedo, Eugenio “Gino” Segura y ahora hasta contra la gobernadora Mara Lezama.

Todo parece derivar de una interpretación bastante conveniente —o francamente equivocada— de la advertencia de Claudia Sheinbaum: evitar perfiles cuestionables y respetar aquello de no mentir, no robar y no traicionar.

Algunos entendieron que la mejor manera de demostrar quién es digno de representar a la Cuarta Transformación era destruir al adversario antes de presentar una propuesta.

Y mientras los hombres se despedazan, Ana Paty Peralta y Marybel Villegas aparecen más como acompañantes de una disputa ajena que como verdaderas protagonistas, particularmente por el desgaste y los cuestionamientos que arrastran ante la opinión pública.

A la par, los señalamientos que han escalado a nivel nacional sobre presunto huachicol, posibles desvíos de recursos, enriquecimiento ilícito y vuelos privados exigen algo muy sencillo: pruebas, investigaciones y transparencia. Ni la acusación convierte a nadie en culpable, ni la palabra “campaña negra” puede convertirse en escudo para evitar explicaciones.

Y en medio de todo, el Verde defiende sus intereses en Quintana Roo con uñas y dientes, después de que el viejo PRI le abriera la puerta y le permitiera construir el poder que hoy muchos cuestionan.

Pero quizá lo más triste de este merequetengue no sea la guerra sucia, sino pensar que al final no serán las encuestas ni la voluntad de la militancia las que decidan, sino la cúpula.

Porque si la última palabra vuelve a salir de un escritorio, entre acuerdos, cuotas y grupos de poder, Morena no sólo estaría repitiendo las viejas prácticas del PRI: estaría convirtiéndose en aquello que durante años prometió combatir.

Cambió el partido, cambió el discurso, cambió el color… pero si el dedazo vuelve a mandar, el viejo PRI simplemente habrá encontrado una nueva casa.

O como diría este viejo gato maya: Cuando los gatos se arañan bajo el sol del Caribe, el ratón sabe que el queso ya tiene dueño; porque si arriba se reparten el poder, abajo al pueblo sólo le toca votar en la encuesta.


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