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El Gato Maya

En política, seis años ya no pueden llamarse casualidad.

Puerto Morelos enfrenta una definición política que Morena ya no puede aplazar: seguir siendo acompañante del Partido Verde o asumir el liderazgo de un municipio que, políticamente, lleva seis años bajo una conducción fallida.

En Quintana Roo el nombre central de esa continuidad es Blanca Merari Tziu Muñoz, figura que representa una etapa política en la que el Partido Verde ha mantenido un control absoluto en el municipio y ha mantenido secuestrado a Puerto Morelos.

Y es que existe una realidad que Morena no debería ignorar: el partido guinda cuenta con una presencia militante y una base social mucho más amplia en Puerto Morelos, Leona Vicario y Central Vallarta por lo que políticamente no tendría por qué depender del Verde para competir por el Ayuntamiento.

La alianza electoral no debería convertirse en dependencia ni en una cesión permanente de posiciones.

Morena no necesita del Verde para tener identidad, estructura y presencia política en el municipio.Tiene la posibilidad de construir una candidatura propia, fortalecer a sus cuadros y salir a buscar directamente el respaldo ciudadano.

Porque el próximo proceso electoral no solamente definirá a una nueva administración: pondrá a prueba la capacidad de Morena para demostrar que puede gobernar por sí mismo un municipio donde durante años su aliado sólo ha saqueado las arcas.

Blanca Merari querrá defender la continuidad del proyecto Verde pero Morena, en cambio, tendrá que demostrar que tiene la fuerza suficiente para recuperar el Ayuntamiento sin necesitar que otro partido le preste la llave.

Puerto Morelos no puede seguir apareciendo en el tablero político como una cuota de negociación entre dirigencias.

Tiene una identidad propia, una economía turística estratégica y comunidades que reclaman resultados concretos. Su próximo gobierno deberá responder a esas necesidades antes que a cualquier equilibrio entre partidos.

Por eso, si Morena habla de transformación, Puerto Morelos representa una prueba de congruencia.

No basta con estar en la coalición, hay que estar en condiciones de encabezar el gobierno.

Y aquí el Gato Maya pone el cascabel:
El Verde puede seguir siendo aliado, pero Morena no necesita caminar con muletas políticas en Puerto Morelos. Tiene militancia, tiene presencia y tiene una base social que le permite competir con identidad propia.

La decisión, entonces, es política: Seguir catafixiando al municipio bajo el pretexto de la alianza o construir una alternativa propia para recuperar el Ayuntamiento.

Pero no para cambiar un grupo por otro,
ni para sustituir un color por otro, sino para demostrar que Puerto Morelos puede tener un gobierno verdaderamente identificado con el proyecto de transformación y, al mismo tiempo, con las necesidades de sus habitantes.

Y como diría este viejo minino del Mayab: Esta es la gran oportunidad para Morena para ver si se atreve, porque Puerto Morelos necesita y le urge un gobierno que entienda que el poder se gana en las urnas, se ejerce con responsabilidad y se sostiene únicamente con la confianza de la gente.


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