“Son casos aislados”: Gobierno minimiza feminicidios cometidos por policías y niega que el estrés los justifique
CHETUMAL | Los feminicidios cometidos por elementos de las corporaciones de seguridad ciudadana en Quintana Roo son hechos aislados y no reflejan un patrón generalizado, aseguró la secretaria de Gobierno, Cristina Torres Gómez, quien descartó de manera categórica que el estrés sea un factor que explique o justifique estos crímenes.
En rueda de prensa, el gabinete de seguridad fue cuestionado por dos casos recientes que han generado indignación: el de un policía que ahogó a una joven en Calderitas y el de otro elemento que asesinó a su familia antes de suicidarse. Las preguntas se centraron en si las autoridades estaban incurriendo en una revictimización al señalar que los victimarios “están estresados”.
Torres Gómez rechazó de forma tajante esa narrativa. “No hay estrés en las corporaciones ni se justifica de esa manera lo ocurrido”, respondió. Subrayó que el gobierno estatal mantiene programas de capacitación, mecanismos de detección de violencia y está abierto a recibir denuncias contra cualquier servidor público, sea policía o burócrata. “No es algo generalizado. Son casos puntuales”, insistió.
Por su parte, el subsecretario de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, Fernando Viveros Fernández, reconoció la gravedad del problema. Señaló que desde el inicio de la administración existe un convenio con la Secretaría de Salud para impartir talleres de reeducación, consistentes en sesiones de tres horas durante 20 semanas. “Es un tema difícil, es un tema grave”, admitió.
Sin embargo, no pudo precisar cuántos policías han sido dados de baja o se encuentran en proceso de separación por violencia de género. Explicó que el procedimiento inicia con una denuncia en Asuntos Internos y posteriormente pasa al Consejo de Honor y Justicia, instancia que determina la sanción. “La cantidad exacta de quienes deben irse no se sabe, es un proceso”, señaló.
La postura oficial busca transmitir que las autoridades no minimizan el fenómeno, aunque la falta de cifras concretas y la insistencia en que se trata de casos aislados han generado cuestionamientos sobre la efectividad real de los controles internos y los programas de prevención dentro de las corporaciones.
