¿Le llegó la hora al alcalde del Niño Verde? La Suprema Corte ya le puso el cascabel a Diego Castañón en Tulum
El Gato Maya 🐾
La SCJN le recordó al alcalde de Tulum que, si continúa incumpliendo la sentencia que ordena concluir el Programa de Ordenamiento Ecológico Local (POEL), el procedimiento puede terminar con su destitución del cargo y su consignación ante las autoridades competentes, como lo establece el artículo 107 de la Constitución.
Dicho de otra manera: la Corte ya no está preguntando cuándo va a cumplir; le está avisando lo que puede pasar si sigue sin hacerlo.
No es un pleito político, ni un golpeteo mediático; es el máximo tribunal del país concluyendo que el Ayuntamiento de Tulum, Quintana Roo; ha recurrido a evasivas, ha diferido reuniones sin justificación y ha mostrado una evidente falta de voluntad para acatar una sentencia firme.
En cualquier democracia funcional, eso bastaría para encender todas las alarmas pero en Tulum, al parecer, todavía creen que una sentencia de la Suprema Corte puede archivarse junto con los pendientes del escritorio.
Lo más revelador es que los ministros ya no pidieron más explicaciones; pidieron nombres; quieren saber quiénes son los funcionarios responsables del incumplimiento y cuando la Corte deja de hablar de instituciones y empieza a identificar personas, es porque la responsabilidad está a punto de dejar de ser política para convertirse en personal.
Y es que la multa anunciada es apenas el aperitivo, el plato fuerte se llama ¡destitución!.
Y si alguien piensa que se trata de una exageración, basta leer el apercibimiento: si persiste el desacato, la propia Suprema Corte continuará el procedimiento que puede separar del cargo a los responsables.
¡Así de claro!.
Y mientras el POEL sigue congelado y Tulum continúa creciendo sin el principal instrumento que debe ordenar su desarrollo ambiental, este chismoso Gato Maya se pregunta
¿Qué interés puede ser tan grande como para arriesgar una presidencia municipal antes que cumplir una sentencia de la Suprema Corte?
Porque cuando un gobierno retrasa durante años un instrumento que pone límites al crecimiento urbano, deja de parecer incapacidad y empieza a parecer conveniencia. Más aún cuando sobre el alcalde pesan señalamientos por su cercanía política con Jorge Emilio González Martínez, figura históricamente asociada al negocio inmobiliario en Quintana Roo.
Como suele comentar este irreverente gato Maya en los corrillos políticos de Tulum, hay quienes aseguran que “El Niño Verde” ya posee más influencia territorial que las históricas familias Mas y Dzul, dos apellidos emblemáticos de la región maya; y si esto es verdad o simple leyenda política, cada quien sacará sus conclusiones; lo cierto es que la opacidad y el retraso del POEL sólo alimentan esas sospechas.
Sin embargo, Diego Castañón todavía puede salvar el cargo, pero si sigue apostando a que la Corte se cansará primero, corre el riesgo de descubrir —demasiado tarde— que los ministros no inauguran obras… destituyen autoridades cuando la ley se los permite.
Y es que hoy ya no está en cuenta regresiva el ordenamiento ecológico… está en cuenta regresiva la paciencia de la Suprema Corte y cuando esa paciencia se acaba, también suelen acabarse los cargos.
