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En la LX Legislatura de Tabasco (2009-2012) ocurrió un hecho inédito en la historia legislativa del estado: de pronto empezó a aparecer, bajo la puerta de los cubículos de los diputados de oposición, información de primera mano que comprometía a funcionarios del gobierno del priísta Andrés Granier Melo. El principal afectado por aquellas filtraciones era el entonces secretario de Salud, Luis Felipe Graham Zapata.

En la bancada perredista era a su coordinador Juan José Peralta Fócil a quien le aparecían por la mañana copias fieles de documentos gubernamentales que solo podían estar al alcance de altos funcionarios.

Como ese material era «oro molido», el hijo del exgobernador José María Peralta López subía a la tribuna para exhibir al gobierno granierista con información que salía de sus propias entrañas.

La hoy panista Lorena Beauregard era entonces diputada del PRI y operaba políticamente para Humberto Mayans Canabal, secretario de Gobierno, quien también buscaba la candidatura priísta, al igual que Graham.

Con el paso del tiempo, los opositores entendieron que se trataba de «fuego amigo», aunque nunca lograron identificar quién dejaba los sobres amarillos bajo la puerta de sus oficinas.

«Sabíamos quién era el autor intelectual», recuerda ahora un diputado de aquella legislatura, «pero nunca imaginamos que Lorena era quien repartía los sobres».

Los folders también aparecían en la casa de Octavio Romero Oropeza, en el fraccionamiento López Mateos, donde entonces funcionaban las oficinas del PRD.

El dirigente estatal del sol azteca era Javier May Rodríguez, y a él también le llegaba esa información, primero a las oficinas de López Mateos y después a las de la avenida Méndez.

Peralta Fócil hizo de esas filtraciones una de sus principales armas en la tribuna. Aunque los golpes iban dirigidos contra Graham, el desgaste alcanzaba a toda la administración de Granier.

Los expedientes eran muy completos. Incluían copias de cheques, órdenes de pago y otra documentación oficial.

Los perredistas no tenían la certeza de que Lorena fuera quien repartía los sobres, pero lo sospechaban porque con frecuencia invitaba a cenar a su casa a diputados de oposición. El comensal de honor era siempre el encargado de la política interna del estado.

Hasta donde se sabe, Peralta Fócil nunca aceptó sentarse a esa mesa. Quien sí era asiduo de esas reuniones era Juan José Martínez, en ese entonces incondicional de Adán Augusto López, quien respaldaba la aspiración de su cuñado Humberto Mayans para obtener la candidatura del PRI.

En una ocasión, a Peralta Fócil le hicieron llegar una caja completa con documentos sobre el presunto fraude cometido en la Secretaría de Salud y en el Seguro Popular. Entre los papeles había expedientes que vinculaban a familiares políticos de Graham con pagos a proveedores que cobraban sin entregar los productos adquiridos por el gobierno.

De aquel PRD que Mayans utilizó por conducto de Lorena para golpear a Graham, dieron la pelea Bernardo BarradaAlterio RamosLorena Méndez y Peralta Fócil.

Los otros ocho diputados terminaron alineados con el gobierno por conducto de Juan José Martínez, operador político de Adán Augusto.

Visto a la distancia, resulta evidente que Peralta Fócil disponía de información clasificada que salía directamente del gobierno priísta.

Valdría la pena cuestionar al actual titular del Órgano Superior de Fiscalización del Estado (OSFE) si alguna vez supo que la entonces diputada priísta era quien repartía los sobres amarillos en las oficinas del PRD.

También habría que preguntarle de dónde provenía un flujo tan constante de documentos oficiales.

La hoy panista, que mantiene cercanía política con Humberto Mayans y con López Hernández, fue secretaria técnica durante la primera mitad del sexenio de Granier. Desde esa posición enredó los convenios con la CFE, que terminaron en un rotundo fracaso.

A estas alturas debería quedar claro que la ex candidata forma parte del grupo político de Adán Augusto, enfrentado abiertamente con el gobernador Javier May Rodríguez.

Por eso, detrás de cada embate de Lorena no solo está su voz: también se alcanzan a oír las de Humberto Mayans y Adán Augusto


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